lunes, 31 de agosto de 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

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El domingo se inicia sin apremios. Hoy han acudido a recibirlo algunas nubes, blancas y grises, pero escasas. El sol juega con ellas al escondite un rato, hasta que a media mañana asoma su cabeza cómplice y alegre.

Me encuentra paso arriba, paso abajo, la playa a un lado, los montes despuntando al otro y me obliga a quitarme de encima algo de abrigo. El viento norte ha cedido y la cálida radiacion solar decide imponerse sin ambages.

Mi llamada al amigo Lamberto cae en el buzón de voz. A veces los festivos va de excursión por el campo con sus chavales. Aunque necesito algunas cajas para las válvulas y el coche pide carretera, decido abstenerme y no arriesgarme a hacer 2O kilómetros para nada.

Hay otras actividades, saco la receta de internet, mollejas de cordero, con salsa de cebolla y jamón.
Mas un poco de vino blanco, moriles.


Y al cabo de un rato tengo un almuerzo inusual. Como siempre nadie quiere arriesgar su vida y probarlas, nada de eso me importa, estan excelentes y ellas solas me dan la razón que quieren negarme. Un poco de pan, y dos copas de Pesquera. Mi perro asiente en silencio, las que le ofrezco las devora gustoso. Entre los dos damos cuenta de un buen plato.

Las cosas adquieren una beatitud y una calma exquisita terminada la comida. La sobremesa propone un bienestar rotundo y hasta cierto punto sutil, el vino se encarga él sólo de iluminar el mediodía.

Las noticias en la tele, lamentable periodismo servil. Su mera escucha hacen cabecear a cualquiera. Tomo al asalto la horizontal, y reanudo actividades cuando ya la luz de la tarde entrega una dorada pátina sobre la ciudad, sobre las palmeras, sobre las escasas nubes que han soportado el asalto del día.

Un paseo breve y tranquilo nos damos mi perro y yo en el automóvil , que la baja batería agradece, no hay prisa en el tráfico. Hacemos un recorrido hasta una barriada limítrofe de la ciudad por el este, y volvemos a paso moderado. A la vuelta, preparo un poco de té, y mientras voy escribiendo.

La noche se entrega a todos, abrazándonos sobre un firmamento dormido.

Sólo alguna estrella guiña sus ojos, titila lejana y feliz.




13 Enero 2008
© Acuario 2009

METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 23 Jueves



Los goznes del crepúsculo ceden ante el agostado viento del noroeste, se abren al reseco y consumido viento originado en el interior de la comarca tras la ciudad. La mañana gana claridad y transparencia, el sol invicto franquea incontenible con su lanza de luz el derrocado horizonte. La líquida refulgencia solar se apodera de la inútil oscuridad que la noche ha ido dejando en su errante camino.

La incesante actividad humana contrasta con el inmóvil manto oceánico. Sus ojos de cobalto oscuro y ligeramente plomizo en la lejanía, toman, cerca de la orilla callada y quieta, una mirada llena de ámbar tenue que imagina ser pálida esmeralda.

El verano es dueño y señor de todas las horas del día. Asoma riente entre los edificios cansados de soportar el peso del calor, se enreda con la brisa en las ramas de los arboles que una vez conocieron la lluvia. El verano desnuda los cuerpos de artificios y hace perfectas todas las sombras.

El mediodía me encuentra enfrascado con el ordenador, instalando programas, buscando la seguridad en la navegación por la red. Pero a través de las ventanas abiertas, alborozado, el viento cambia. Un poniente indeciso primero y resuelto después logra aliviar el calor creciente en la playa. El mar se estremece con débiles olas de sumiso placer. La superficie marina vibra suavemente mecida.

Esperando a la tarde cierro mis líneas, aguardo a la noche hoy probablemente estrellada y límpida. Diáfana oscuridad, ayer sin senderos para la luna, que confía renacer y recuperar su trono de luceros incontables.

Desde su astral escondite, mientras tanto, ilusionada, duerme y sueña.




© Acuario 2009

METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 22 Miércoles




Al iniciarse el día el sol recupera su cetro y corona. Su reino dorado y excelso se extiende sin cortapisas, sin nubes traidoras, sin quebrantos ni obstáculos. El cielo galanamente se deja inundar del oro victorioso que nace en silencio sobre la ciudad dormida. La humedad que aún persiste en el aire hace aún más extensa e interminable la gama de amarillos que se extienden en la celeste bóveda.

Como tiene que haber de todo, hoy tenemos martillos neumáticos, enojados, tartajosos y ebrios de ruido para hacernos levantar del lecho huyendo sin demora. Hay obras en la calle, y a las ocho de la madrugada tocan diana en su particular idioma de decibelios sin límite.

Con la ducha se me quitan las ideas asesinas, y el calor del enfado se templa. Inicio las actividades diarias, eso sí, sin alejarme de la sombra, a estas alturas del verano, afortunada y deleitosa. El bueno de Susanito, dormido pese a la orquestación de ruidos diversos y percusiones atronadoras, me espera, gato feliz de sueño a prueba de bombas, sobre el entoldado de la terraza de un bar cercano. El silbido que le doy anunciándole su desayuno sí que lo oye y le anima a bajar briosamente en un instante con dos ágiles saltos.

La playa se inunda de calor, bañistas, y luz ilimitada, mientras en la distancia se pierden los perfiles de los buques en el horizonte marino.

Hay que estar habituado al estío para pasear aún en la sombra con este clima desmesurado y esta apasionada canícula hispánica. Pero como las cabras tiran al monte, los andaluces subsistimos alegremente en este festival luminoso y abrasador de nuestra estación veraniega.

El mar, cristal de ligero verde aceituna. Refrescarse tras el esfuerzo sabe a gloria bendita, entretenida eso si con la vigilante observación del entorno en el que se nada y bracea. Hay algunas medusas, pequeñas y traviesas, que pueden alegrarnos el baño con su inesperado encuentro.

Tras un ligero almuerzo, el reposo abre su inestimable universo a la mente, el yoga ibérico, la siesta reparadora en la mitad del día.

El tiempo es oro, pero el anillo de los nibelungos de la bética está plenamente entregado a la dulce suavidad del sueño. La vida lo es realmente sólo en la infinita dimensión del gozo.




© Acuario 2009

METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 21 Martes


La mañana comienza, envuelta en una extensa nubosidad enmarañada, y deja caer con dormida indiferencia, un blanco descuidado y turbio sobre la ciudad.
El sol desorientado no sabe hoy recorrer sus celestes caminos diarios. Las cimas de los montes cercanos se pierden bajo una bruma confusa. El techo de nubes es una lechosa cubierta de cal levemente plomiza e insegura.


Es aún el mediodía, y el cielo se esconde en un velo grisáceo y uniforme, donde asoma inútilmente el azul perdido del firmamento inhábil.

En la calle, en el exterior, la humedad es un hálito caliente que envuelve en sus dedos pegajosos a los inmuebles callados y pacientes. La ciudad acostumbrada a todo, continúa impasible y tenaz debatiéndose en su actividad inevitable.

Pese a todo a media tarde el sol consigue, no sin cierto esfuerzo, iluminar de luces y sombras sus habituales caminos ciudadanos. Mientras tanto, el viento de levante, parsimonioso y con lento, pero resuelto empeño, va llevándose la densidad de la bruma, aferrada a los resquicios del cielo de un derrotado, pálido y titubeante azul.

Con adversa fortuna el astro solar pierde la batalla, desde el mar acuden nuevas oleadas de nebulosa calígine que inundan y vencen a la tarde haciéndola extinguirse en una difuminada unidad blancuzca. El mar ha perdido sus verdiazules reflejos, es una pátina de agua oscura y aturdida.

Solo el levante sonríe, agraciado y feliz.

Pasea con tranquila alegría su errática e ilimitada quimera, y acaricia silencioso los agotados senderos urbanos donde los hombres, un día tras otro, forcejean y sueñan.

El viento no conoce el desánimo en su eterno juego de buscarse a si mismo.




© Acuario 2009

domingo, 30 de agosto de 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

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El viento norte ha labrado minucioso, tenaz, con alma de artista, parsimonioso y ventisquero, un dia azul recién lavado, prístino, no hay una nube.

El firmamento acabado de pintar se recorta en el perfil verde limpio de los pinos, ( hoy al paisajista se le olvidó traer color blanco en la paleta ) . El sol cayendo a sus anchas compite térmicamente con la norteña brisa que se ocupa de refrescar el paso de los viandantes.

El sábado apenas consigue despertase.

Sin esfuerzos, pasa imperceptible el tiempo. La ducha diaria le devuelve a uno tras el paseo un gozoso bienestar.

Con una soberbia y demoledora claridad estalla el mediodía.

El almuerzo se cierra con algo de fruta y una copa de orujo, con matices amaderados.
Sestear sin límite mientras la tarde declina suavemente, ¿hay otro edén mas suave y amable que éste?

Cuando rehago mi atención y me despierto finalmente, sobre las aguas, miles de gotas blancas parecen haber caído de la bóveda celeste. El rápido paso de una moto de agua las devuelve en bandada al cielo. Las gaviotas vuelan en amplios círculos y se posan nuevamente en las aguas salpicando como blancas espumas inmóviles un mar quieto, sin olas, adormecido en una interminable siesta.

Entonando una canción, la noche acude, se le oye susurrar, silenciosa, una melodía llena de luz.






12 Enero 2008
© Acuario 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

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Entre los instantes del día, a través de cada momento, la atención pasea su mirada, sensaciones diversas, ideas distintas, ensoñaciones que se cruzan. Un delicioso cajón de sastre, o más bien de buhonero intentando vender su quincallería, sus abalorios y bisutería, olvidada en el último recoveco, en el más oculto trasfondo.

Pero el día rezuma un limpio bienestar, que de forma imperceptible dispone luminosas percepciones a la visión, mientras esta lo recorre atareada en sus pequeñas ocupaciones.
Día en el que las cosas se encuazan sin preocupaciones, blandamente recostadas al desgaire, en el gozo ocioso y confiado, diáfano y feliz.

Una mañana que se abre como una visión al instante cercano y riente, un mediodía sereno de nubes relajadas y silenciosas, ensimismadas, plácidamente oníricas.

La verja del puerto, pequeña y asomada al largo paseo, está desde hace días cerrada. Pero la relativa prisa que me ocupa no lamenta perder el vaivén denso de la marejada respirando sobre la pared rocosa de los muelles. La profunda perspectiva de la calle me llama, y acelera sin cansancio mis pasos.

Una agradable y cálida temperatura me recibe en la consulta, del día sólo llega una luz tenue, enciendo el negatoscopio y sus tres ventanas proyectan una claridad tibia y azulada. El trabajo se distribuye suave y sin desajustes a lo largo de las primeras horas de la tarde.

Al volver, encuentro a mi hijo Pablo, con su dedo bien vendado. La herida que se hizo ayer al parecer tuvo su origen en el pomo de una puerta de un comercio, que asoma en exceso y atrapa las manos que no están precavidas y vigilantes. Un cartel intenta advertirlo, pero hay que reparar en él, y ello no siempre está en la atención del que entra.

Cuando la soledad de nuevo me rodea, en su mágico abrazo, su propuesta abierta y sencilla me sonríe.



11 Enero 2008

© Acuario 2009

METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 20 Lunes




Hoy el amanecer se lo está pensando. El viento de levante se ha envuelto en húmedos velos difusos y blanquecinos que confinan en sedosa claridad a la otrora hiriente luz solar. Entorpecida y tenue, sin fuerzas, la luminosidad atenuada concede un respiro a las abatidas plantas, a las apretadas filas de palmeras extenuadas y resecas.

La nubosidad algodonosa va y viene toda la mañana, ha dejado sobre las aguas un verde sucio y gris, mientras permite en ocasiones al sol curiosear por breves instantes sobre la playa.

Todo el mundo aparece como cansado, la alta humedad en la atmósfera entorpece la vivacidad, cualquier esfuerzo conlleva un punto de transpiración indeseable que detiene el impulso y frena los bríos. La lentitud en los gestos se impone sutilmente y de forma generalizada.

También la mañana transcurre ella sin prisas. El tiempo asimismo, parece ir detenido y casi sin deseos de ir avanzando a traves de la jornada.

En la calle, las primeras horas de la tarde tienen un abrazo cálido y pesado, que sólo se hace ligero y fresco en las esquinas donde el viento súbitamente se acelera.

La ciudad tiene un aspecto abrumado e inseguro, mientras el aire, entre la vegetación, entre los árboles del parque, es una imprecisa nebulosa apenas percibida.
Bajo el perfil de las nubes movedizas la luz asoma detenida y confusa.

Todo se hace distinto y otro.

La tarde, dudosa e irresuelta, comienza.




© Acuario 2009

METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 19 Domingo




Hoy, el domingo siguiente a la fiesta del Carmelo, es el día en que los submarinistas recobran, desde su emplazamiento bajo las aguas, a su patrona la Virgen del Carmen.

Han preparado dos cordeles paralelos de pequeñas boyas rojas y blancas que señalan a los bañistas en la playa la vía de acceso a la orilla de sus zodiacs y fuerabordas.
Tienen instalado un altar y unas andas bajo una amplia cubierta de lona hexagonal, más una numerosa banda de música y trompetas. A eso del mediodía, tras extraer del fondo del mar la reducida efigie llena de algas, una docena de barcas y pequeñas embarcaciones enfilan la costa, y a los sones del himno nacional de España toma tierra la pequeña imagen, que posteriormente, limpia y coronada con una diadema de plata, es procesionada hasta la iglesia parroquial del barrio.

Es una diversa mezcolanza de paseantes, turistas, perros, niños, bañistas, vendedores, ciclistas, policias, orquesta, clarines, tambores, militares, deportistas, corredores, y claro está submarinistas.
Con alegre trompetería, timbales y música recorren el paseo sobre la playa, bajo las palmeras asombradas y curiosas.

El aire es suave y fresco, la mar removida por el, todavía presente, oleaje que levantó la pasada ventisca es de una tonalidad velada, de un verde amarillento turbio, que el cielo tenuamente azulea.

Hay algunas medusas minúsculas con las que me cruzo al nadar, y consigo eludir exitosamente. El agua menos fría que ayer invita al baño prolongado, pero la presencia de éstos, aunque bellos y gráciles, animalitos urticariantes, me hace ser cauto y decido finalizar mi excursión natatoria.

El atardecer es placentero. Tras una siesta, me preparo un té. Con el rumor de fondo de la bulliciosa multitud sobre la arena me instalo ante el ordenador, y con la traducción del Prometeo de Orff por Kubelik, esbozo estas presentes líneas, mientras me dejo interpelar por el griego enfático y lleno de drama en el que está escrita la obra del compositor alemán.

Hay cercanas a la arenosa ribera, múltiples y diversas embarcaciones, que esperan.
Van a escoltar de nuevo a su virgencita cuando, al finalizar la tarde, se vuelva a dejar instalada en su pequeño santuario marino.

El cielo va adquiriendo una tonalidad satinada, de un azul lejano y tocado por una leve grisura. Apenas hay actividad en la bahia adormecida y feliz.

La tarde vive ensimismada y dichosa.




© Acuario 2009

sábado, 29 de agosto de 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

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La mirada tiene para extenderse caminos a todos lados, el dia transcurre ya a su final, son las primeras horas de la noche, y las sensaciones que han dejado escritas las horas pasadas, son diversas, distintas, claroscuro complejo de un devenir entre la contemplación y lo cotidiano, entre lo habitual y en cada minuto una nueva expectación iluminada por luces distintas.

Nada sucede, y todo pasa. Un día descansado y sin problemas. Mis relativamente escasas actividades, asidua cómplice del ocio creador y deificante, están, por motivos biológicos, hoy más reducidas. Casi al mínimo. El resfriado ha establecido una colaboración oculta con mi inveterada disposición a permanecer desocupado e inactivo. Un aliado inesperado en mi camino.

Con la noche ya establecida, lo que no logro establecer es una base de comunicación. Las palabras se van y se vienen por sentidos inverosímiles. Debo haber tropezado en algun nudo sensible de susceptibilidad. Lo cual para mí, ancha es Castilla, es una fortuna que obtengo careciendo de ella. Pero se me hace difícil comprender las raíces personales que en cada uno disparan la sensibilidad hacia extremos poco venturosos. No obstante, con las manos vacías, nada oculto. Mi mundo calla. Esta aquí y es otro.

Vivir fuera de una definición, sentado en el límite del silencio, contemplando feliz mi propia ignorancia. ¿ Es eso posible ?

Igor Stravinsky y su consagración de la primavera, desde Montreal por Radio Clasica en la FM. Cuando se estrenó la obra en Paris, dirigía la orquesta el autor mismo. El rechazo y escándalo de la audiencia ante esa nueva, excepcional obra suya fué tal, que obligó a intervenir a la fuerza pública, y tuvo que escapar Igor por una ventana del escenario , huyendo desesperado y sin rumbo por las calles.

La noche abre los caminos infinitos del corazón, la mirada cesa, la luz acude, pero del interior hacia lo más íntimo.
El dia espera, dormido plácidamente en el nocturno regazo de las sombras.





7 Enero 2008
© Acuario 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

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Los hechos más insignificantes siempre disponen para mi de un caudal oculto habitualmente inexplorado. Hoy es una mañana más, ( ¡ Y nada menos ! ), pero en ella lo real, los sucesos presentes se mezclan con la sombra fugitiva ( ¡ Ay! ) de los recuerdos de un ayer actualizado mágicamente.

Hoy es la Mañana de Reyes. Es el aquel que fuí, hoy tambien ineludiblemente siéndolo.

Ventosa mañana, pero apenas fresca, no hace frío en el exterior de la casa. El sol se convierte en otro madrugador y tempranero viandante, iluminándolo todo con generosidad desde las primeras horas del dia. Su calor y luz acompaña la tranquila soledad del peatón que disfruta de su paso relajado y feliz. Con dos o tres silbidos, acude de nuevo al encuentro habitual doña Piratilla Micifuz, vecina del mar y de las olas que mecen su sueño. Come con cierto apetito, y busca un rato de caricias y cumplidos con profuso interes. Ronronea feliz.

Por la tarde el cielo se pinta de color, rojos, cremas , rosas, sobre unas nubes estilizadas y difusas. El mar sueña.

La noche quiere acudir silenciosa, impenetrable, enigmática, pero también riente.

Tantas cosas, tantas luces, tantas estrellas, tantos sueños.

El corazón humano, más infinito aún que las estrellas.





6 Enero 2008
© Acuario 2009




METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 18 Sábado



En mitad de la noche, de improviso, se desata una inopinada ventisca. El viento que suavemente venía de tierra, cesa y cambia de dirección. Ahora viene del mar, levante, pero con las suficientes energías como para llevarse las ventanas abiertas y barrer el sólo toda la casa sin necesitar escoba alguna.

Hay que levantarse y afianzar los batientes, fijar los anclajes de toldos, vigilar las persianas. Y todo en un santiamén. Que se realiza como se puede, aún todavía medio dormido y sin despertar del todo.
Una imprevista actividad para noctámbulos al filo de la madrugada

Se ven a las palmeras agitarse desoladas, aturdidas cabecean. El mar cobra furia y oleaje. El ímpetu del inesperado vendaval sisea y habla con oculto lamento por las rendijas, encolerizado hace vibrar las balconadas y pone a oscilar como beodas las farolas melancólicas y amarillas.

La noche se despierta, las estrellas curiosean, la luna se esconde, asustada, tras un grupo de nubes que el torbellino va empujando, desconsiderado y sin miramiento.

Como es el caso de que estos súbitos cambios del viento son relativamente frecuentes, los marcos de las ventanas están provistos de pequeños racimos de cañas y bambúes, que al chocar entre ellos empujados por el aire, avisan de la fuerza e intensidad del enojo eólico. Gracias a ellos, se evitan las sorpresas y los desaguisados, aunque no obstante me arrojan desde el más tranquilo de los sueños a participar medio insomne en éstas parcialmente cómicas urgencias nocturnas.

Por la mañana, sólo la quejumbrosa orilla marina, y las aún agitadas olas, recuerdan la enfurecida actividad nocturna. El levante ahora suave, pide disculpas acariciando a las lánguidas y exángües palmas datileras.

El sol calla, indiferente a todo, desde su espléndido emplazamiento celeste.




© Acuario 2009

METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 17 Viernes
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Con rara habilidad inexorable a la noche le sigue el día. Desde el oscuro espacio inasible donde las estrellas se refugian, poco a poco va clareando, sin prisas. Naranjas y doradas cenefas sobre el horizonte somnoliento. ¿Nubes? Ninguna. La pátina del cielo se abre en un azul único, victorioso y monocorde. En toda su dimensión suave índigo amanece. Sobre la ciudad y el mar, abrazados y dormidos.

Un concierto de trinos, gorjeos, silbidos y algún cricrí, se adueña de la soledad de la calle. Lentamente su desolada ausencia se va disolviendo con cada peatón que pasa, con la huella sonora de cada vehículo, con la apertura de los bares y las conversaciones que en sus terrazas se entablan.

Toda la actividad de la urbe está iniciada cuando, a toda luz y pleno sol, comienzo a dialogar con mis propios pasos en mi habitual camino.

Hoy no tenemos brisa marina, sino seco y de momento, sólo caluroso, aire terral que pinta incesante con intensos añiles la techumbre del firmamento.

El agua no se toma cautelas ni reservas, rotundamente fresca, opalina, cobalto y verde. El baño literalmente resucita. En la playa están instalando unos entoldados bajo los cuales los submarinistas cuidan y limpian una imagen de la Virgen del Carmen, pequeñita, que vive por decirlo así , todo el año, en una cueva bajo las aguas de la bahía. Cuando llega la fecha de su aniversario la sacan de nuevo del mar, y tras arreglarla, la procesionan y veneran.

Un festival de calor y verano sin límites es la agobiada tarde. Intenta irse, pero la luz la retiene, pareciera estar prisionera en los brazos de iluminado fuego del viento, que la sujeta y acaricia.

El mar gime en la orilla, mientras, los impacientes grillos, sin esperar a la noche, también ellos protestan.




© Acuario 2009

METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 16 Jueves



La noche pasó. La incesante llamada nocturna de los grillos se prolongó hasta el alba, dorado amanecer sencillo y simple. Cuando acudo a cubrir y entoldar la terraza, el mar se ha patinado de aúreos reflejos. Gorriones y algún mirlo silbador toman el relevo de los cricrí danzarinos y tenaces. Apenas hay un soplo de viento indeciso. El cielo comienza a pintarse de azules, el desnudo firmamento aparece como siempre sin una sola nube.

La calle está llena de actividad bajo las estáticas palmeras. El sol comienza a señorearse de la mañana, mientras las palomas se reunen en la playa. Desde las primeras horas, desde que asoman y se inician las luces del día, siempre hay algunos que se adueñan de la soledad de las arenas y las aguas, asiduos del crepúsculo, estrenan la superficie sin olas bañándose al clarear la alborada.

La ciudad sigue en su sitio, con sus edificios y sus avenidas, nada ha levitado siguiendo los invisibles caminos nocturnos de la luna. El fluir de las gentes, ocupadas, u ociosas, apenas cambia. Asisto al devenir diario de trabajos y tareas, con la rara sensación de un tiempo inamovible, extrañamente distinto y el mismo siempre.

Hoy el agua es densa y fría. De un verde resuelto, el cielo le presta sus leves azules. A mi derecha, arrimadas al dique de levante, orondas y panzudas barcazas se llevan la arena del fondo para renovar con ella la castigada orilla, acosada por los temporales en invierno, que terminan por dejarla sin espacio, sin riberas, sin arenisca.

Un mediodía pleno, lleno de paz, que invita al descanso tras el baño, se sigue de la tarde, generosa de sol, pletórica de luz.

El tiempo es otro desde el incesante milagro iluminado de los días sin límites, eternos e infinitos en su radiante y cegador sortilegio solar.




© Acuario 2009

Para hablar de amor

Para hablar de amor
han de coincidir
dos interlocutores,
preparados del
siguiente modo:

Tómese una jícara de ingenuidad,
un corazón,
preferiblemente nuevo;
unos ojos,
con las ventanas abiertas de par en par;
una piel sensible a la caricia
y unas manos deseosas de acariciar.

Si alguno de los corazones
hubiera sido maltratado,
será necesario previamente,
despojarlo con cuidado
de recuerdos y sinsabores
y esperar a que cicatricen las heridas.

Rocíense generosamente
con momentos de intimidad compartida
y déjense reposar
el tiempo imprescindible
para que se sientan
iguales o complementarios.


Para disfrutar en verano,
bastará como acompañamiento
la música que proporcionen los grillos.
En invierno,
el chisporroteo de la leña quemándose
será una guarnición adecuada.


© Ofelia 2009


viernes, 28 de agosto de 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO


Víspera de Reyes Magos. Por un resquicio, entre el límite del horizonte y el extenso despliegue de nubes, el amanecer estalla silenciosamente, amarillo naranja , oro viejo gastado y nuevo de un día esperado con infantil ilusión, pese a todo aún reverberante en mis recuerdos.
Ponerse en marcha es hoy más laborioso, pero el día evoluciona soleado, la mañana se va deshaciendo de su ligero manto de nubes, y va enjoyándose de radiante luminosidad, que poco a poco, seductoramente, entibia el fresco ambiente de las primeras horas en la calle.
La costumbre toma por su cuenta el esfuerzo inicial, y héteme aqui paso a paso, dando cuenta con mi sombra de mi silenciosa existencia y también íntimo gozo.

Hace ya dos días que no aparece la pequeña gata. En la playa al llamarla con silbidos no acude , no obstante la comida que le dejo se consume. Me la imagino buscando pareja, y espero que sin consecuencias. Pero la sombra de la duda, no saber realmente, es la segunda sombra con la mía que me acompaña hoy en mi camino.

Por la tarde, mi compañera, adicta compradora, después del almuerzo, comida china que nos traen a casa, agarra uno de sus enormes bolsos y feliz y resuelta se lanza al batiburrillo de gentes y compras. A la vuelta, la Cabalgata de Reyes la obliga a detenerse, y entre los gritos de los chiquillos y el riesgo de caerle encima los caramelos que tiran al gentío, tiene que esperar con el roscón y las bolsas que el Rey Baltasar cierre finalmente el cortejo.

LLega alegre, riente, con las mejillas frías y radiante. En sus ojos brilla una infancia nunca del todo abandonada.

Me encuentra escribiendo, escuchando a Vivaldi
Cuando la música cesa, el silencio también sonríe.




5 Enero 2008
© Acuario 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

Hoy me he levantado pronto. Un repaso de noticias por la radio, mientras desayuno muesli, y luego dos silbidos al salir a la calle como aviso a los callejeros felinos, medio dormidos aún. Susanito lo hace en un arbol del que desciende ágilmente dejando caer algunas hojas secas, hay que insistirle dos veces al menos para que apure su comida. Y no me entretengo más, amenaza lluvia, las nubes cubren completamente el cielo, densas, grises, negras.

A medio camino, descarga un copioso chaparrón, desenfandado y resuelto, que anega en un momento las alcantarillas, encharcando alegremente a los peatones, obligándoles a refugiarse en zaguanes y soportales. Cuando cesa el entusiamo acuático, aunque todavía es desenvuelto y alborozado aguacero, recupero mi paso.

Mis quehaceres saben esperar pacientemente, y saben además que no los abandono por unas cuantas gotas.

En la playa, ocupando las arenas vacías y anegadas, las gaviotas se asientan, en quietas bandadas. A una bien medida distancia unas de otras, aguantan impávidas el embate del viento y las olas. Sólo aparecen cuando saben que nadie va a porfiar y competir con ellas por un espacio inclemente, húmedo, desangelado, invernal y frio. Entonces acuden sin recelos, adueñándose de la lluviosa soledad sin límites de la orilla marina, retadoras, desafiantes, altivas.

Por la tarde, ha cesado el chubasco, algo se han secado las calles, el aire es húmedo y fresco. La agenda vacía me hace rebotar y recuperar en breves instantes el camino de vuelta a casa.

Regreso por el parque, la vegetación palpita llena de vida. El agua caída le ha restituido un carácter lleno de vigor y lozanía

Con el té , hoy a las cinco, la luz comienza a declinar suavemente. Con tierna amabilidad se va despiendo el día.




3 Enero 2008
© Acuario 2009

METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 15 Miércoles




La noche calurosa quedó atrás y se llevó a la adormecida luna, una raja de melón en el oscuro cielo de la madrugada. Hoy cuesta un poco más ponerse en marcha, bullen los ruidos en la calle llamándome, y yo todavía no consigo deshacerme del sopor y del sueño.
Hay que llegar a la ducha y al café para empezar a tener los ojos abiertos y observando la vida.

El día empieza a tener esa suavidad de seda líquida y oculta que la mañana luminosa transmite. El aire proveniente del mar, es una caricia.

Andar es un gozo accesible y sencillo, pero hay que eludir la presencia solar, el calor de su sonrisa, hay que buscar inevitablemente la amable sombra en donde ésta se encuentre.

La pequeña gatita de la playa, sale a mi encuentro nada más verme en el camino. Zalamera y cariñosa espera impaciente le ponga su comida, a buen recaudo dentro de su protegida madriguera en el muro. Ronronea feliz sólo con dos caricias.

Vuelvo despacio, el verano no tiene prisas. Bajo la arboleda, se ven algunos puntos de luz, pequeños círculos blancos sobre las losetas oscuras de pizarra del paseo. El sol, penetrando entre los resquicios que dejan las ramas y las hojas de la entrelazada alameda, se entretiene en pintar con albinos destellos la calle.

El mar descansa, seguramente demasiado frío, poca gente se adentra nadando, sólo algunos apenas en la orilla. Así pues, tomada la temperatura a ojo de buen cubero, desisto del baño. Un ligero almuerzo, y un breve descanso, y reanudo las tareas y afanes del día.

Pero la actividad laboral es escasa, apenas nada.

El trabajo, también el, veranea.




© Acuario 2009

METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 14 Martes




Está mediada la mañana y la luna aún se asoma blanquecina en el añil creciente del cielo. Como perdida y sin rumbo. Aparenta haber olvidado el camino de la noche y quisiera buscar aún las estrellas que la guiaron de madrugada.

Hoy el aire sopla indeciso de tierra, a veces pretende rolar a levante pero éste decae sin fuerzas a poco de iniciarse.

En el mar, casi un traslúcido cristal, lleno de esmeraldas, las aguas siguen siendo tibias, sobre todo en la superficie, cálida incluso. Nadar es sobremanera agradable.
La orilla está llena de los alegres gritos de la chiquillería, mientras me alejo mar adentro buscando aguas más transparentes para el baño.

El sol no tiene nada de inseguro, extiende su penetrante mirada sobre todos, regalando con abundancia y generosidad su corazón de fuego.

El mediodía se detiene un instante apenas, contempla silencioso a los hombres, observa callado a los montes que extienden su perfil hacia el firmamento, busca sin conseguirlo alguna nube soñadora en la bóveda solitaria y azul sobre la ciudad.
Desde su atalaya central, parece mirar un pasado que, cada día y sin cesar, se hace presente de nuevo.





© Acuario 2009

METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 13 Lunes



El día camina con pasos alegres desde sus primeras horas. El amanecer es una plena joya de verano sin fisuras, sin otra cosa que el motor convencido y pleno del sol detonando, colosal e incontenible, con todo el cielo para su grandiosa y eterna deflagración.

Sólo son hoy desvaídos recuerdos, las desaparecidas nubes, quizá de veraneo en algun lugar.

Mis gestiones diarias son pocas, y afortunadamente fáciles, nadie en la oficina bancaria, pocos clientes en el establecimiento de víveres.

Se vuelve uno paseando con agrado, el aire de levante aunque leve, ha dejado frescas las zonas en sombra del camino.

Hoy el mar, quieto, inmóvil, sin oleaje. De excelente temperatura, renunció a ser glacial gracias al viento que desde hace varios días trae a tierra de nuevo la zona superficial de las aguas, templadas poco a poco y cada vez más por la radiación solar. El reino de Poseidón es un fluído cristal de un verde sutil e ingrávido, etéreo. A mi lado, mientras me baño, señalado por una boya naranja, un submarinista bucea incansable en el fondo arenoso.

Indiferentes a todo, en su mundo de silencio y calma, los peces nadan.

La tarde comienza.

Soportando como pueden las esquinas de las calles el calor de esas primeras horas, mientras tanto, con la lentitud necesaria, ando o desando los pasos que al trabajo me llevan o me traen.

Ir o venir, eso es todo en la vida.





© Acuario 2009

METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 12 Domingo




No hay que intentar descubrir el rostro de la mañana, transparente y fugaz. Desde el silencioso comienzo del amanecer, sólo ataviado con los alegres trinos de los madrugadores gorriones, se va dilatando un espacio de claridad cada vez mas fluída y blanca.

El mar hoy pensativo no se decide a inundar la playa de soñadores rumores.
Las aguas descansan en su huidizo universo cobalto y azul.

Ni una sola nube acompaña a la inmensa soledad del cielo.

Aunque la hora es temprana, siempre hay algún bañista anticipándose al mediodía pletórico que al final llega, imperceptible, evanescente y saturado de luminosidad. Desde la altura de su mágico emplazamiento celeste, ofrece su callada ternura, entrega su cíclico lugar cronólogico a la interna medida de cada viandante, a cada pasajero de su tiempo incontenible y eterno.

Sólo algunas voces, algunos juegos, escasos vehículos, algún gorjeo. La calle enmudece, al sol pocos pasean.

Únicamente la sombra abre sus brazos al encuentro, a la presencia, al mundo de los seres y las cosas.

La luz, al mediodía estalla.





© Acuario 2009

jueves, 27 de agosto de 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

*



Era inevitable, algún día tenía que mover un poco al coche, recargar algo la batería. Y con la tarde, dorada claridad sobre el paseo de palmeras, el automóvil va agradeciendo el suave paseo, su motor va sonando, al tomar temperatura, más desenvuelto. Unos litros de combustible, y damos una ligera vuelta por la ciudad sin apenas circulación viaria.

Mi acompañante, amigo, me sugiere hacer cierta distancia, e ir a ver su primera tienda. El recorrido deja contemplar, a un lado y otro de la calle, la zona residencial que fué antes, con pequeños chalets de techo casi horizontal, teja verde a dos aguas.
Hace treinta años la zona estaba fuera del casco urbano, que invasor poco a poco se ha ido instalando en forma de bloques de edificios entre las escasas villas que intentan resistir el continuado avance de la metrópoli.
La vegetación pugna por sacar la cabeza, como puede, por encima de las vallas que circundan brevemente las casas que quedan.

A la vuelta, busco un itinerario cercano al mar, la playa de poniente y su paseo, terminado éste, pasamos por delante del puerto.

La charla se establece casi siempre en un despliegue de palabras bien conocidas. Mi amigo es un hombre centrado en sus problemáticas. Nada o poco le interesa fuera de su circunstancia personal donde se acumulan las dificultades.

En el café donde tomamos una infusión, el caliente, yo fría con unos cubos de hielo, las parejas se sientan buscando un mundo aparte, inaugurando por donde van, a su alrededor, una imposible distancia dada la cercanía de las mesas.

La tarde se termina, a la vuelta, me reciben otras amistades menos cargadas de dilemas.

Dos gatas callejeras vecinas a mi portal, que me anuncian con un significativo maullido el olvido de su cena por mi parte.

Se nota que la relativamente fresca temperatura de este primero de año les abre el apetito.

El hombre, con su carga de luz y de sombras.
¡ Que difícil es, a veces, ser simplemente sencillo !

Las luces en la distancia, las balizas de los buques en el horizonte marino, miran y callan.





1 Enero 2008
© Acuario 2009

METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 11 Sábado




Apenas despierto veo desde mi cama, un ojo abierto y otro cerrado, al mar completamente embriagado por azules de plata y violeta, entre dispersos reflejos de color grana.

Pese a la pletórica belleza de las aguas cedo al sueño feliz y dejo para otro momento cubrir la terraza con el protector entoldado, habitual maniobra estratégica que me permite seguir durmiendo a la fresca, pese al impertinente y desmedrado sol que se asoma tempranero y madrugador.

Y así, al rato, más descansado, saboreando un café que termina por espabilarme, abro el ordenador y reviso un poco por encima las noticias del día.

Como hoy no es laborable hay pocos peatones en la calle, sobreviviendo a la luminosidad arrebatada y sin reticencias de la mañana.
Sopla un ligero levante que mantiene refrescadas las aceras, y agradables sobremanera las escasas zonas en sombra.

El andar es un ejercicio que, aunque necesitado de cierta voluntad inicial en esas primeras horas matutinas, a poco me resulta estimulante y harto risueño. Como si las piernas bombearan regocijado alborozo al espíritu que va con ellas. En todo caso su humilde euforia me va animando según transcurre el camino, unas veces eludiendo el sol, otras por las arenas cercanas.

Todo completamente despejado, ¿cómo no ha de serlo?, no hay nubes ni se las esperan. El verano es rey y señor del tiempo, del espacio, de esta estival jornada de sábado.

El mediodía es alado, tenue, atmosférico y fugaz. Tras una ducha me sirvo una copa de amontillado, sus almendrados y sutiles matices, plenamente se ensamblan, en las radiantes vivencias de estas centrales horas, llenas de atractivo sortilegio.

Después de una recuperadora siesta, encuentro a la playa adormecida, los bañistas resisten somnolientos y como pueden a la tarde.

Enciendo la radio, le doy electrones al sistema de música, y sobre un fondo de voces a veces animadas, discontinuas y dispersas, en la orilla, me dejo inundar por las emociones transportadas por las ondas, por el lenguaje eterno del sonido y la armonía.





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METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 11 Sabado ( madrugada )




A traves de la confusa extensión versátil de la tenue claridad astral de la luna, desde un universo vencido por las sombras, algunas luces, señalando el detenido paso de los navíos, sobre las aguas respiran.

El desfigurado horizonte, detrás de ellos, espera inútilmente la aurora. Con el renacido silencio, al filo inanimado de la madrugada, de nuevo el mar murmura.

En la fresca presencia de la noche hace un momento tibia, el mutismo apagado del viento aguardando inmóvil al nuevo día.

Algunas voces que hablan, de improviso se escucha a un perro, dos ladridos. Todavía alguna moto pasa, quizá parece oirse alguna risa.

El mundo sigue su rumbo, la noche su curso impredecible.

Sobre el mar, la luna comienza a ser suave presencia de dorado ámbar, sendero de estrellas que se bañan desnudas.





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METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 10 Viernes




LLama a la puerta el nuevo día desde la densidad inmensa de las humanas noticias. Hay que encontrar los pasos que ayer dejamos perdidos y reandar con ellos las mismas distancias, aun cuando la luz sea otra, incluso si el sol es sólo un presagio irreal y la mañana desvaría.

La vida cargada de oscuridad y preguntas, en el morral, sin respuesta.

El camino tiene la misma luminosidad pasada, bajo las palmeras sin sombra, entre las arenas llenas de sal, y las inexistentes olas de una mar en inútil calma.

Es cristal de llanto invisible la mañana.

Vuelvo como siempre, surcando rutas urbanas, en la búsqueda de la penumbra amable, bajo las arboledas, protegido por los edificios que poco a poco se despiertan. Con un sombrero de paja, ahora ocioso en la mano, mientras las piernas desandan sin prisas las huellas que hace un rato olvidadas dejaron.

Descansa sosegado el viento. En el mástil de la playa, la bandera de los socorristas, exánime, intenta dejarse caer sobre el arenal de la orilla.

El sol alza su vuelo, señor de todo el firmamento y dueño de todas las horas.

Hoy el mar se ignora a sí mismo, con un lamento verdoso, hondo y quieto, sin ideas.






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METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 9 Jueves



El verano ha comenzado a instalarse a sus anchas en días completamente despejados, con una suave brisa de levante, con mañanas radiantes que sobrecogen a las palmeras.

El sol se presenta casi de improviso, y asiste sonriente al animado concierto de trinos de los gorriones. El mar apenas mecido por inexistentes olas. Sobre la orilla silenciosa el agua se remansa sin el más mínimo resuello ni respiro.

La vida fluye en la calle prontamente desde las primeras horas matutinas. Algún viandante, algún vehículo, los perros paseando a sus amos. Comienzan a regar los parterres, los aspersores, soñando con imitar a la lluvia.

Cuando salgo, con un silbido llamo a Susanito, un gato romanito que duerme tranquilo esperándome sobre el toldo extendido de la terraza de un bar. Con dos o tres saltos desciende de su improvisada alcoba gracias a un arbol que colinda cercano al establecimiento. Mediante un tocón cortado de una palmera, caída ya hace tiempo, improvisamos una mesa para su desayuno. Escondido entre unas matas, está su cuenco de agua que renuevo cada día.

Hoy busco infructuosamente, de momento, un adaptador europeo para clavija electrica americana. Hay que revolver entre los enchufes y cables a la venta un buen rato para comprobar que no existe en esta tienda cercana el artilugio que busco.

Bajo la buena y necesaria sombra veraniega entre las calles hago el habitual camino, y a mi vuelta, acudo a la oficina de correos. Hace dos días que no viene al edificio en el que vivo el cartero. Habida cuenta de que el numero de vecinos que convivimos es elevado, y que no hay día sin la entrega de medio centenar de cartas, más algún que otro paquete, es cuestión de interesarse por la ausencia del repartidor postal. Con frecuencia compro por la red, en Ebay, componentes electrónicos antiguos y no estoy conforme con perderlos despues de haberlos pagado. Amablemente el director me informa de que el servicio volverá a reanudarse hoy mismo

La mañana sigue discurriendo sin prisa, el mediodía no se anuncia, entra tranquilamente y se instala en el fresco interior de la casa a sestear un poco antes del trabajo.

Pasa inadvertida y sosegada la tarde con su trasiego habitual. A mi vuelta, siempre me aguardan, en un pequeño jardín cercano a la entrada de los muelles, una buena bandada de gorrioncillos. Esperan las migas de pan que cada día, del que sobra, les llevo. Una alegre y festiva algarabía de saltos y vuelos acude velozmente sobre las migajas nada más verlas.

El crepúsculo desciende, con una lentitud ligeramente blanca y sombría. Un perro ladra a un velero, un bergantín de tres palos en el centro de la bahía, que se adormece sin olas, esperando a la noche. En el muelle de levante, hay un crucero que se engalana de luces y fiesta.

De súbito la noche se hace presente. Una luna herida y roja se alza sobre el horizonte en tineblas. Un acusador reguero de sangre amarillenta y turbia, sobre las aguas quietas, la señala desde la orilla callada. La noche, amordazada por las sombras, en silencio habla.





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miércoles, 26 de agosto de 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO



Hoy es una jornada especial, con un final que la trasciende, un colofón que la transfigura. Un día cuya gloria es su término, su epílogo y desenlace, lo que la ilumina. Su noche es su luz.

Hoy es la noche de San Silvestre.

¿ Qué se piensa cuando un año se acaba, y otro lo sustituye ?

Este año que concluye me ha traído la sorpresa de una amistad. Una insólita y distinta, amable y afectuosa aliada que ilumina mis sombras con la llama de su cariño y simpatía.
El año nuevo comienza, bajo el resplandor de su afabilidad, de la mano de su delicado afecto.

Cuando va trascurriendo la tarde, cuando va iniciándose un crepúsculo bañado de dorada luminosidad, todo aguarda en calma. Nada se agita, hoy todo parece sestear suavemente, bien entradas sus horas finales nada se despierta.

¿Cómo no dejar al pensamiento desplegar su vuelo sobre sus ocultas luminarias internas?

Sólo están vacías las manos que no aman, aquellas que entregan todos sus sueños, todas sus energías, las reciben nuevamente renovadas, crecidas, las reencuentran otra vez en sus manos amplificadas, transformadas en vivificante destello divino.




31 Diciembre 2007
© Acuario 2009

METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 8 Miércoles



Durante toda la noche, animándose unas veces, otras más calmado, el aire ha entrado por la ventana abierta, madrugador y fresco, en ocasiones tan en exceso, que no he tenido otra alternativa que cerrarla.

Hasta que la mañana ha comenzado a inundar de sol y luz la alcoba, obligándome a desplegar los protectores toldos que me permiten prolongar un poco más el descanso

Reencontrarse con uno mismo es parte del despertar diario. Desde la ignota dimensión del sueño poco a poco la conciencia nos devuelve al territorio de nuestro personaje, al cual atendemos, ignoramos, o simplemente nos sonreímos ante él.

Pues yo dejo suspendida astralmente mi propia identidad, y me vuelvo sin más al innominado territorio inexplorado que dejé sobre la almohada, cuando me tuve que levantar para cerrar el acceso, de la abundante y precipitada luminosidad del astro rey, al tranquilo espacio de mi cuarto.

A soñar de nuevo, hala.

Y como toda victoria es efímera, héteme aquí en el camino diario, de vuelta o de ida, trayendo y acarreando viveres o limpiacristales, lo que se haya apuntado en la lista de la compra. Eso sí, disfrutando de la clara presencia luminosa de un veraniego día, hoy excepcionalmente de agradable temperatura.

Cada día tiene su afán, es decir, hay que ocuparse de las cosas, faenas, tareas, obligaciones, y son ellas las que nos dan la vida, las que exigiendo nuestro esfuerzo diario, son las que al fin y a la postre nos mantienen entrenados y despiertos a la existencia.

Nada mejor para nuestros musculos y nuestras neuronas que trabajar con ellos y ellas.

Mas siempre llega el final de nuestros empeños, de nuestra labor cotidiana... Y son la tarde y la noche las horas propicias para el descanso necesario, las horas de hacer el resumen de la jornada.

Pero no tengo palabras, es una luna mirífica y arrolladora la que penetra con su blanda luz llenando de blanca sombra la estancia.

Está sentada en un firmamento hecho para ella. A sus pies, asombrado y extático, un navío despliega tímidamente sus luces. En el puerto a mi derecha, las farolas amarillas derraman su melancólica mirada.
Hay alguna estrella que dormita y sueña.

La luna ha hecho de las oscuras aguas un firmamento de bruñida y líquida plata.





© Acuario 2009

METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 7 Martes



La deslumbradora luz late todavía con fuerte pulso en las postreras horas de la tarde. El día ha quedado sin nubes, limpio el firmamento, azul más decidido y menos pálido.

Hoy la rosa de los vientos ha recorrido todas las direcciones, pero finalmente acude la brisa desde el mar, refrescando agradablemente a la ciudad. Las abiertas ventanas a su paso entregan el interior de la casa a su afable caricia.

Asomarse cada día al verano, es replantearse en su totalidad la existencia. El ciclo reanudado e incesante de las estaciones, tienen en el estío la más vital, la más plena expresión del latido humano, del tiempo y la vida. Recuerdos pasados se agolpan en cada una de las fibras que pulsan las horas, cálidas, tórridas, suaves, eternas. La canícula mezcla en el sopor de la siesta el presente y el ayer, para la memoria apenas hace un momento sucedido.

Mientras escucho las noticias en la radio, voy escribiendo y esperando a la noche, a su abierta magia y misterio.

En la calle, gana terreno la festiva actividad, la viva alegría, el encuentro de los amantes, la sonrisa de sentirnos vivos.

Pero la tarde no se apresura, no quiere desprenderse de su tierna luminosidad nacarada, de sus dóciles y dorados espacios. No se detiene en el horizonte, busca nuevos caminos, nuevos sueños, otras atmósferas.

La tarde quiere ser imperecedera.





© Acuario 2009

martes, 25 de agosto de 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO


Si se sale temprano de casa, el aire matinal termina por despertar a cualquiera. Fresco y decididamente norte. Se percibe como enfría la nariz y las orejas. Su desenvuelto aletear por la cara estimula las mejillas. Las vías urbanas siguen dormidas, sin apenas circulación, pero eso sí, coche que encuentra la ruta vacía, lo hace por eso mismo a mayor velocidad. Hay que mirar bien a derecha e izquierda.

Hacer una foto no parece nada peligroso, pero en la mente desconfiada de una gata debe de asomar como maniobra sospechosa y extraña. Como reiteradamente ando apuntándole con el objetivo, se va haciendo alguna idea más tranquilizadora de mis intenciones. Un dia sí y otro no, con paciencia, robo escasas imagenes aceptables, de su mirada sagaz y distinta, de su observación peculiar y silenciosa sobre el mundo.


La tarde me regala una siesta deliciosa, la somnolencia me invade suavemente, y me sumerjo apenas en un idílico sopor del que me voy despertando tan pausadamente como me dormí. La sensación de fresca recuperación de fuerzas y lúcida conciencia es un gozo que persiste conmigo, mientras saboreo una taza de caliente té.

La tarde ella sola es un inimaginable aluvión de dicha.

Cuando la noche busca sus derechos, aún todavía sin la luna, un firmamento de sombras paciente la espera.




30 Diciembre 2007
© Acuario 2009

METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 6 Lunes



Entre los edificios cercanos a mi diario paseo matinal hay uno especialmente grande, mastodóntico quizá, antiguo Hotel Miramar, luego Palacio de Justicia ( Audiencia provincial ) y actualmente a la espera de ser nuevamente residencia hotelera.
Se abre hacia el mar la fachada posterior, con unos amplios jardines debajo, llenos de mimosas batidas por el salobre marino, entre alguna palmera incólume y terca.
Ante su frontal se despliega todo un gran parque, un bosque de palmeras, algunas yucas de considerables dimensiones y unos enormes magnolios que entregan desde sus ramas más cercanas a la tierra, aferrándose a ella, gigantescos brazos, portentosas raices, que extienden bajo el suelo su inmensa estructura.
A ambos lados laterales del enorme inmueble crecen, altos y desenvueltos, los álamos. Un doble bosque de sombreados álamos.

En el verano, la umbría protección y la hospitalaria frescura están aseguradas en ese entorno de exuberante flora.

Y el camino de vuelta continúa y sigue bajo una deliciosa bóveda de entrelazada arboleda hasta la amplia explanada donde se asienta la Plaza de Toros, vetusta y algo desvencijada obra de ladrillería y cal con aleros de tejas que antes fueron verdes y vidriadas, actualmente fragmentadas por el calor del sol la mayoría. Es un amplio polígono silencioso y mudo, abierto ojo de dorado albero mirando al universo que lo sobrevuela, a las gaviotas que gimen mientras planean con sus abiertas alas desde la cercana playa.

Hoy el agua, tras varios días de intenso, seco, y calcinante viento de tierra, está fría de narices.
Apenas se puede nadar un cuarto de hora, en su cristalino y gélido abrazo, pero se agradece la descarga del calor corporal tras el baño.

Mediada la hora del almuerzo, el poniente, fresco y atlántico, sacude vigoroso y feliz las persianas , los toldos, y obliga a recogerlos.

La tarde comienza a respirar aliviada.




© Acuario 2009

METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 5 Domingo



Una esfera apasionada de luz y calor rueda todo el día. LLevada y traída por el empuje del aire del interior, caldeado y abrasador. No obstante, nacido en esa Andalucía profunda, si me faltan estos veranos tórridos y demoledores, me faltan los resquicios por donde laten mis venas.

De un ministro andaluz, del pasado siglo, recuerdo una frase bien explícita. Andaba el buen hombre veraneando por el cantábrico, y caía la lluvia incesante en pleno agosto tras el ventanal mientras iba leyendo la prensa. Se detuvo ante las reseñas de la temperaturas máximas alcanzadas en el sur.

"Córdoba 40 grados centígrados, Sevilla 42..." y con un hondo suspiro soltó del alma....." ¡ La que me estoy perdiendo !"

El mar, incólume y rotundo en su agradable frescor, ofrece su dimensión ilimitada al usual bañista. No hay olas ningunas, apenas un leve estremecimiento riza como cota de malla la superficie. Es un cristalino lago que se pierde en el horizonte, verdiazul, con dibujos plateados como ríos detenidos sobre las aguas.

Nadar es sumergirse en un frío pero deleitoso abrazo, en un espacio nuevo y distinto, ajeno a toda la efervescente y volcánica orilla, llena pese a todo, eso sí, de gritos, vida, movimiento, personas, colores, sombrillas, pregones, niños, turistas. Y hoy más que nunca, primer domingo de Julio, dia con seco viento terral.

¿ Y qué decir de la tarde ? Hecha toda ella aire de fuego, ante la que sólo cabe sestear bajo la protección del fresco interior de la casa. Salir afuera es como explorar y adentrarse en algún desierto lejano que ha venido para hacernos una visita. Lectura, algún refresco, algo de música, hasta que poco a poco la luz declina, y el exterior se hace lentamente más sensato y educado.

Por todos se espera la noche, momento de vida, de actividad, de paseo, de encuentros.
Ella es la auténtica y única protagonista del verano del Sur de España





© Acuario 2009

lunes, 24 de agosto de 2009

VARIACIONES SOBRE UN MISMO TEMA

Dispuesta a demostrar a todo el mundo que con ella no se jugaba, pronunció su veredicto: ojo por ojo.

No le costó ningún esfuerzo.

Eligió a un ayudante de su marido, mucho más joven que él, con una carrera prometedora y que no hacía demasiado tiempo que se había integrado en el grupo de amigos. Aunque el pacto tácito entre ellos fue la discreción, era algo que no entraba en las cuentas de Susana.

Si le resultó fácil conseguir la cita pretendida, para divulgarla le bastaron un par de llamadas.

Después de hacerlas, respiró satisfecha. Ahora ya sabrían todos que nunca se dejaría humillar. Para sentirse compensada, solo le faltaba ver la cara de su marido y que se atreviera a pedirle explicaciones.

Nunca tuvo esa satisfacción. Para su sorpresa, lo único que recibió fue una notificación de demanda de divorcio; y, lo peor, antes de que se diera cuenta, se había dictado también la sentencia. Su Señoría declaraba que no procedía otorgarle a la demandada ningún bien o derecho.

Con la misma rapidez que había sido acogida por el entorno de su marido, se le cerraron las puertas.

Volvió a casa de sus padres. Pero nada era igual que antes. Lo que fueron mimos se convirtió en permanentes caras largas y reproches. Su familia desaprobaba su conducta, en especial, que hubiera dado publicidad a su aventura y, con ello, provocado el divorcio.

Para no verlos ni oírlos, pasaba el día en su habitación fingiéndose dormida y por las noches salía.
En los bares que solía frecuentar, era fácil encontrar algún viejo que, a cambio de manosearla, le pagara unas copas.

Poco a poco, la situación fue empeorando. Sus hermanos le exigieron que buscara una fuente de ingresos, ya que ellos no estaban dispuestos a hacer frente a sus gastos.

¿Qué fuente de ingresos? Preguntaba ella.

¿Acaso pretendían que buscara un trabajo en una fábrica, en un supermercado o limpiando?

¿Ella, que había tenido servicio doméstico, chófer y podía contar con secretario cada vez que lo necesitaba para organizar cualquier evento?

Con el tiempo, el número de copas que necesitaba para huir de su presente fue incrementándose. Con el tiempo, su aspecto se deterioraba a la velocidad del rayo. Con el tiempo, terminó cambiando un rato de amnesia por lo que quisieran pedirle, en bares de mala muerte.

Una mañana, al volver a casa de sus padres, en condiciones pésimas, encontró que sus hermanos le impedían el paso. Le pusieron una maleta con cuatro cosas en la mano y le advirtieron que no volviera por allí. Había manchado el nombre de la familia.

Esa mañana fue la primera vez que, exhausta, durmió en un banco del parque. Dejó la maleta en el suelo, se arrebujó en su chaqueta y cerró los párpados con fuerza y rápidamente.

Aún así, no pudo evitar que dos gruesas lágrimas rodaran por sus mejillas.



© Ofelia 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO




Cuando se abre la mañana, no hay nada más que limpio firmamento azul. Ni una nube. El sol levanta poco a poco su rojo y cíclope turbión de luz y calor, que va estallando pausadamente.

Al pasar bajo las palmeras de la calle, itinerario cotidiano, un puñado de migas que les ofrezco a los gorriones. No importa que bajen volando a comérselas también algunas palomas, los pequeños pajarillos, pese a su tamaño, hurtan de forma rápida y astuta los suficientes trocitos de pan.

Bajo la espléndida y cálida sonrisa del astro rey, la senda sobre la orilla del mar con este soleado invierno, brinda un agradable y regocijado paseo.

Sigo intentando captar momentos con la cámara del móvil..., ¿ lo consigo ? En todo caso, algunas veces me hago un lío con los botones y los mensajes en la pantalla.

Parece que en el día de hoy, adonde llego no hay nadie nunca, y eso ocurre también en el trabajo. La sala habitualmente ocupada, luce enteramente vacía. No obstante a media tarde recibo las visitas programadas, no muchas.

Al salir, con la tarde declinando, ya está casi encima la noche. Dispuesta a soñar su encendido sortilegio de estrellas.

Hace fresco en cuanto falta el calor solar, tengo que abrocharme bien el abrigo y apetece andar rápido para calentarse. Opacas sombras rodean con extraña complicidad a las iluminadas y meláncolicas farolas.

Ingenuamente, la ciudad ansía reproducir en sus calles, con su navideña luminaria, el impulso de luz de la celeste bóveda.

Los pasos del caminante, a veces ellos solos le llevan.





28 Diciembre 2007
© Acuario 2009

METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 4 Sábado




La tarde descansa finalmente bajo una ligera y fresca brisa marina de poniente.

Toda la mañana ha estado llegando, inhóspito y caluroso, el viento del interior, de tierra.
Desde una atmósfera seca, sin la defensa que la humedad habitual del mar proporciona, el sol ha caído a plomo desde las primeras horas del día.

La playa se llenó generosa hoy, madrugadora, de gritos, risas, gentes, colores, alegría.

El mar, verde cristal gélido casi.

Nadar en él es cambiar de hemisferio, pero capaz de renovar el curso detenido de las energías del organismo. El contraste entre el agua y la tierra se hace abrupto y estimulante. Es renacer de nuevo.

Como es habitual en mí, apenas hago nada. Dejo que pasen las horas de la siesta, dormito un poco, escucho Radio Clásica.

Me asomo al ordenador, leo noticias, sigo algunas, me ocupo escasamente en ninguna actividad.

Dejo a la tarde decidir por si misma.




© Acuario 2009

METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 3 Viernes



Sólo por unos instantes, el crepúsculo baña el mar con una amplia e irreal paleta de colores.

Todo ello gracias a una extensa nubosidad sobre el horizonte que refleja sobre las aguas los tonos que el sol al despedirse deja.

Desde una cremosidad blanda y delicada inicial, poco a poco se materializa un rosa con matices azulados, un rojo fugaz luego, y todo termina en una apoteosis fucsia que lenta y finalmente se transforma en violeta.

Son apenas unos minutos, hasta que una cortina de grises crecientes cierra el espectáculo de luz y color en el agua y en el cielo.

La luna se ha asomado a mirarlo todo con una cara blanca y curiosa.

Hoy el calor fue apenas protagonista de la mitad del día. Hasta que el levante llegó decidido desde el mar, trayendo a tierra el frescor y el alivio del Mar de Alborán frente a la costa.

Ha pasado ya la tarde, soñadora y tranquila, entre la brisa marina, y la luminosidad abierta del despejado firmamento.

Agradable tiempo llena el paseo, las terrazas, la calle. Las gentes andan sin prisas, asediados por una atmósfera de felicidad que parece pasear tambien ella.

La luna todo lo observa, sabia, callada, discreta. Sonríe finalmente arrullada por el murmullo del agua en sombras.

Alguna estrella presta su luminosidad incierta a la alborozada noche que acude complacida a su cita, con ilusionados ojos negros, llenos de sueños e infinitos deseos.





© Acuario 2009

domingo, 23 de agosto de 2009

VARIACIONES SOBRE UN MISMO TEMA

Vivió años de vino y rosas.

Salió de su pequeño mundo de barrio periférico. Viajes, fiestas, regalos... Su única ocupación era estar guapa y complacer a su marido.

Su entorno cambió. Ya no estaba rodeada de parejas agobiadas por el pago de la hipoteca con un salario mínimo.

Las esposas de los amigos de su marido la acogieron y pronto supo cuáles eran los restaurantes de moda, los salones de estética que hacían milagros, los bares más chic, las tiendas de la milla de oro en que era imprescindible que la conocieran.

En poco tiempo, su agenda estaba repleta, su lista de gente conocida era interminable.

Los primeros años viajaban solos los dos; en cualquier momento su marido le podía dar una sorpresa. Así, dejó de extrañarle que cambiaran los planes para la cena, porque, a media mañana, él le dijera que esa noche viajarían a Barcelona, para cenar y asistir al Liceo.

Después, durante mucho tiempo, los viajes, las fiestas, las cenas eran de grupo. Se divertían, organizando encuentros con cualquier pretexto. Durante ese tiempo, puesto que los hombres tenían que tratar de asuntos de negocios, ellas, las esposas, iban afianzando sus lazos de amistad.

Y poco a poco, la compañía de su marido había sido sustituida por la de estas mujeres. Pero, ella no se daba cuenta entonces. Era todo tan divertido, estaba tan ocupada...

Un día, en la cafetería del club de golf, vió a su marido tomando el aperitivo acompañado de una chica jovencísima, tendría poco más de veinte años. Se acercó, sorprendida, a su mesa para saludarle.

La situación no dejó lugar a dudas. Eran amantes.

Más que dolor, sintió rabia, incredulidad. ¿Cómo podía hacerle esto a ella?

Entró en un estado prácticamente febril, obsesivo. Ella, que siempre había sido objeto del deseo de cuantos les rodeaban, no podía permitir que la humillara de esa manera y públicamente.

Pensó en cuánto se habrían reído sus amigas; porque no le quedaba la menor duda de que ellas lo sabían.

Se lo confió a su madre. Pero no encontró la respuesta que esperaba. Ella le pidió que no hiciera una montaña de un grano de arena, quiso que recapacitara sobre cómo eran los hombres, le advirtió de que no se le ocurriera echar su matrimonio por la borda por una tontería así y le recordó que ya tenía 35 años, y a esa edad...

Fue la gota que colmó el vaso.


© Ofelia 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO





Vuelta a la actividad diaria.

Pero la mañana se presenta lluviosa, y la reduzco a pasear sólo hasta los aledaños del muro en la playa, donde me espera seguro Piratilla, gata feliz, blanca y negra, protegida en un hueco del lienzo de piedras.


Contenta acude a mis silbidos, asomando la cabeza. Un poco de comida, un desayuno en su domicilio, mecido por el rumor acompasado del mar a escasos metros de su puerta abierta a todos los vientos.

Aunque, pronto el chubasco matutino cesa, poco a poco se van abriendo las nubes, menos amenazadoras ya, y el sol aprovecha los huecos que encuentra entre ellas para demostrar su maestría creando juegos de luz, en la superficie verde y gris de las aguas.

No hace frío, un ligero viento de poniente va secando los charcos, la calle.

Al mediodía el paraguas se hace un poco trasto entre las manos.

Recorro con agrado mi habitual senda vespertina y hacia la mitad de la misma llego a un pequeño jardín. El dorado albero, extendido sobre los estrechos y pequeños senderos orillados por verdes setos, con inexplicable y versátil juego muestra su facilidad para cambiar de aspecto bajo las gotas caídas del reciente aguacero matinal. Las hojas de las plantas ostentan un verde renovado y limpio, aun húmedas y brillantes todavía.

Como hace algún tiempo, días, que no lo atravieso, hay cierta expectación en la bandada de gorriones que se oculta en el pequeño parque. Unos días sin miguitas de pan hacen mas ávido e inquieto su revuelo entre las ramas. No tardan en capturar con atrevido aleteo los blancos trocitos de la hogaza que les ofrezco.

El río de la verdad va por cauces de mentiras, me susurra al oído el silencio.

¿ He de creerle ?




26 Diciembre 2007
© Acuario 2009

METAMORFOSIS DEL TIEMPO


JULIO 2 Jueves



Una sedosa luminosidad gris perla, tras un mágico azulmalva en cielo y mar, va anunciando a la noche, que se acerca calladamente y sin prisa.

Un día inusual el de hoy, lleno de servidumbres inevitables, cualquier afición las tiene. Un fallo en una electrónica, el zócalo de una lámpara, válvula termoiónica, ha perdido su correcta fijación y contacto. Como consecuencia, el filamento no arde, la válvula no amplifica.

Afortunadamente a media mañana hay reunión, en pequeño comité, de simpatizantes de los aparatos electrónicos antiguos, y a ellos acudo con mi, sniff, sniff, averíado artefacto. Hay que sustituir ese componente deteriorado, y eso es tarea fácil para un amigo alemán, antiguo pinchadiscos, hoy publicista, que ha buscado y encontrado en el sol de España el remedio recomendado para su psoriasis.

Amablemente el pesado problema personal que llevo a cuestas, los transformadores del aparato pesan lo suyo, en sus manos está camino de resolverse.

Vuelvo a mi rutina de trabajo, dentro de las horas centrales del día, que soportan como pueden las resueltas radiaciones solares. Un calor amable que no obstante eludo en la comodidad del servicio público llamado taxi.

A la caída de la tarde, regreso caminando. La serena vegetación del parque que ocupa la mitad de mi recorrido de vuelta me ofrece su agradable compañía. Arboles y plantas en media sombra, hacen más fresco el paseo, aportan una clave de silencio sabio en la que dejar descansar el curso ideativo, en la que suspender las bulliciosas ideas, sobre la que abandonar plácidamente los procesos de la mente.

Tras la sosegada y extensa muchedumbre de plantas, asomando a un lado, el puerto, entro en el barrio, ahora mecido por las últimas brisas de la tarde.

Y ésta poco a poco se va acabando finalmente, abre sus brazos a la noche, y se funde con ella en estrechas caricias de sombras, bajo la mirada del faro que señala la entrada del muelle. Un Polifemo insomne que busca como puede el lejano horizonte desaparecido y ahora ya perdido, apenas sin luces que por él naveguen, en esta nocturna victoria de la oscuridad quieta y callada.

Hoy se ha dormido bien pronto la brisa, y como no hay viento, el mar quedamente murmura, solitario y secreto, quizá algún tierno cumplido, a la vacía orilla.




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METAMORFOSIS DEL TIEMPO

JULIO 1 Miércoles



Bruma ligera adorna la mañana. En la lejanía desdibuja los perfiles del horizonte. El mar luce hoy un cobalto móvil e inquieto. El viento de levante ha prestado vivacidad a las olas, su azul late nervioso con algunos matices de verde cobre.

La nubosidad, leve inicialmente, forma un manto blanco a algunos cientos de metros de altura. Por encima de su nívea sombra el aire se divisa translúcido. Los montes que se asoman a la bahía, tienen un hermoso pedestal de niebla, en el que parecen levitar sin peso. Una estampa japonesa.

En el puerto, los barcos han perdido sus chimeneas, las grúas sus alturas, todo escondido tras el velo móvil y juguetón de la neblina.

Hoy como es primero de julio, hay más afluencia en la playa. Gentes alegres, posibles turistas, estrenando el apenas velado sol, dispuestos a dejar en el olvido todo un año de esfuerzos y tareas. Se han apoderado del tiempo para disfrutarlo sin apremio, de forma lenta y sabia...

La insistente brisa ha decidido ir trayendo a tierra el neblinoso aliento marino. Los buques comienzan a conversar entre ellos con sus lejanas sirenas. Hablan un profundo y meláncolico idioma, con sus voces de bajos, ocultos en la difusa celosía del horizonte.

Va cerrándose el cielo, una claridad de marfil primero, luego opalescente al mediodía.

Hasta la playa desaparece bajo los brumosos e iluminados, húmedos celajes, que desde el mar alcanzan la orilla.





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