CRIPTOGRAMA DEL SILENCIO
.
"Tu lees porque piensas que te escribo
eso es algo entendible;
yo escribo porque pienso que me lees
y eso es algo terrible."
"Yo aquí, escribiéndote
Tu allá, borrándome. "
.....................................................
Lascivia incontinente y voluptuosa
la palabra que pretende hacerse sueño,
inhábil me interrogo fascinado
en la inaudita indefensión de mi quimera.
Extraño tormento del deseo
dimanado
de un abolido destino
deífico o humano, fantasía o delirio,
en soberbia dualidad inagotable.
Intento hoy y siempre
perecer
en el fuego de tu ausencia tan presente.
Toda tú
arte y poema
yo sólo silencio y muerte.
© Acuario 2013
jueves, 24 de enero de 2013
sábado, 15 de diciembre de 2012
CRIPTOGRAMA DE LA PALABRA
.
Crece tu silencio abrazándose a la tarde
como único destino y luz
mientras paso a paso inverso y sutil acude
el estilete acerado
de todos los augurios que salmodian
las sombras
voluptuosas y crueles.
Crece el tiempo sin distancias
enloqueciendo en delirio sin caminos,
en sueños ausentes
y ciegas visiones inciertas,
condena sin palabras ni alfabetos
arabesco de espirales sin accesos.
Y cada vez más exiguo y reducido
el artilugio de mis deseos desistiendo,
al fin ya sólo alas sin versos.
© Acuario 2012
Crece tu silencio abrazándose a la tarde
como único destino y luz
mientras paso a paso inverso y sutil acude
el estilete acerado
de todos los augurios que salmodian
las sombras
voluptuosas y crueles.
Crece el tiempo sin distancias
enloqueciendo en delirio sin caminos,
en sueños ausentes
y ciegas visiones inciertas,
condena sin palabras ni alfabetos
arabesco de espirales sin accesos.
Y cada vez más exiguo y reducido
el artilugio de mis deseos desistiendo,
al fin ya sólo alas sin versos.
© Acuario 2012
jueves, 6 de septiembre de 2012
CRIPTOGRAMA DEL SILENCIO
.
Apenas en soledad inhabitable
convivo con este lacerante silencio u oculto grito
que sólo responde a tu nombre
como único eco místico,
pánico invisible desde un tiempo de alas agotadas
destello final que atesoro como último sueño
como arpegio que se disuelve en el recuerdo
divina quimera o hipnótico espejismo.
He de llamarla mi vida aunque ausente
de fuego, pulsión o latido
meandros de lánguida dilación es mi curso
el destino se hizo carcinoma y delirio.
Compañera y esposa hasta hoy,
no sé más cuanto,
aguardo en plena ignorancia un horizonte sin líneas,
ilimitada extensión de mi duda,
dilema sin anhelos ni proyectos
es ahora mi presente y mi designio.
© Acuario 2012
Apenas en soledad inhabitable
convivo con este lacerante silencio u oculto grito
que sólo responde a tu nombre
como único eco místico,
pánico invisible desde un tiempo de alas agotadas
destello final que atesoro como último sueño
como arpegio que se disuelve en el recuerdo
divina quimera o hipnótico espejismo.
He de llamarla mi vida aunque ausente
de fuego, pulsión o latido
meandros de lánguida dilación es mi curso
el destino se hizo carcinoma y delirio.
Compañera y esposa hasta hoy,
no sé más cuanto,
aguardo en plena ignorancia un horizonte sin líneas,
ilimitada extensión de mi duda,
dilema sin anhelos ni proyectos
es ahora mi presente y mi designio.
© Acuario 2012
lunes, 6 de agosto de 2012
CRIPTOGRAMA DE LA PALABRA
.
Estremecedor desafío
de este disforme apocalipsis laberíntico
que abandera su horizonte de amenazas,
hálito de sombras y delirios
sobre el aforo sucinto de nuestros sueños.
Incorpóreo drama y recóndito cataclismo
que cierne y enarbola su transparente flagelo
contra el acirate umbrío que mitiga dulcemente
el último calor de la tarde a nuestro paso.
Otoñada de vesánica ira articula su preludio
en creciente y perfecta tormenta final,
afán inconcluso de un inédito escenario de ruina
para una Roma inmortal de nuevo sepultada
por la ciega codicia en su caos inexorable.
© Acuario 2012
Estremecedor desafío
de este disforme apocalipsis laberíntico
que abandera su horizonte de amenazas,
hálito de sombras y delirios
sobre el aforo sucinto de nuestros sueños.
Incorpóreo drama y recóndito cataclismo
que cierne y enarbola su transparente flagelo
contra el acirate umbrío que mitiga dulcemente
el último calor de la tarde a nuestro paso.
Otoñada de vesánica ira articula su preludio
en creciente y perfecta tormenta final,
afán inconcluso de un inédito escenario de ruina
para una Roma inmortal de nuevo sepultada
por la ciega codicia en su caos inexorable.
© Acuario 2012
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