Mostrando entradas con la etiqueta Aerostasia del tiempo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aerostasia del tiempo. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de octubre de 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

*


Revueltas y mezcladas en distintas combinaciones, desde el blanco al oscuro gris, hinchadas o tenues, abriéndose y cerrando, las nubes han conformado la mañana. Desde ellas, desciende la fina lluvia, intermitente, caprichosa y traviesa, secreto y feliz enigma, ofrenda silenciosa de una primavera plena de generosidad.

Boquerones para Susanito, y sardinas para mí, aunque también reparto alguna para Pitufa y Vicky. Pero como son muchos boqueroncillos, me acerco al tenducho del fontanero, para dejarles algunos a las dos gatitas que ha tenido Vicky allí. Ya tienen mes y medio, la negra Tina y la romanita Nati, divirtiéndose todo el día, escondidas tras los anaqueles de tubos diversos y estanterías de herramientas desvencijadas, dando inesperadas carreras y escapándose para intranquilidad de la madre al jardincillo que tienen a escasos metros de la puerta.

Hoy tenemos reunión para hablar y medir válvulas, pero de electrónica, con mis amigos y para calibrar el aparato de medidas, para observar y admirar piezas imposibles de encontrar, algunas incluso con componentes internos fabricados en oro en la lejana mitad del pasado siglo. Tras dos horas largas y mediciones diversas, se confirma mi sospecha, las 300B compradas a mitad de precio estan en buen estado, pero con parámetros ligeramente por debajo de los que una nueva debería dar. No obstante, tienen una larga vida útil, y disfrutable. Pese a todo una todavía buena adquisición.

Una siesta ligera, y por la autopista más allá de la ciudad, por la costa, apenas veinte minutos. Celebramos aniversario en casa de mi hija que hoy cumple 29 años. Todos esos han pasado. Era mediodía, cuando con ella en brazos, pequeñita y menuda, salía del paritorio a mostrarla con orgullo de padre a sus abuelos en la sala de espera. Mas de un cuarto de siglo, mi vida se ha quedado en los últimos dos. ¿Mañana? Caminar nuevamente, otros destinos, hacia otra luz.


Con ocultos pasos el día se aleja, anunciando a la noche. Las estrellas escondidas tras las nubes, la mar murmurando en oscuro silencio con desolado lenguaje, entre sombras.




19 Abril 2009
© Acuario 2009
Fin de la aerostasia del tiempo

viernes, 2 de octubre de 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

*


Empeñada en silenciosa lluvia, la mañana inicia un nuevo día. Nadie se ha apercibido ni ha podido oír la suave y callada llovizna, ni tan siquiera Susanito que acude mojado, empapado de felicidad, cuando se le llama para el desayuno. Las gatas han sabido guarecerse y cuidadosas se han puesto a cubierto. Evitando disputas, les dejo algo a cada uno de los bichejos, mientras comienzo mi camino, bajo una fresca mañana húmeda de abril.

Las ruidosas máquinas golpeteando en la acera, en la calle, han alejado a los gorriones de los lugares suyos habituales, pero camino solo un poco más allá y los encuentro impacientes y decididos a comerse todas las migas, peleando entre los lentos palomos y evitando sus picotazos. Las pequeñas, rápidas y listas avecillas saben sobremanera eludir sus amenazas, y casi siempre consiguen llevarse los trocitos de pan en liza con las palomas.

La suave luz del día, tamizada. El sendero de la playa tan solitario como ésta.

El paraguas concede bajo su abierta y mínima bovedilla un lugar agradable para el paseante. El oleaje es un rumor insistente, asediado por un tesonero poniente que empuja grises nubarrones sobre un mar verdoso y ensombrecido.

Pues la lluvia no le gusta, Piratilla asoma su cabeza cuando se le llama con un silbido, desde el fondo casi de un recodo. Protegida en lugar seco por otro agujero del muro, cegado e inútil como desagüe, pero espléndido para dormir sin humedad para una gata lista. Hoy le toca pastilla, para evitar que el celo le empuje a crearse más problemas con más descendencia sin futuro. Mientras le pongo su comida en un cuenco se entretiene en querer cazar a una paloma que ronda curioseando a nuestro alrededor.

El mediodía poco a poco va deshaciéndose de las nubes, y el viento sopla con decisión para conseguirlo completamente. Cuando al principio de la tarde enfilo hacia el trabajo, nimbos iluminados por el sol me acompañan. En el puerto, la mar picada, aguas cobreoscuro, inquietas, hacen cabecear a los buques que tensan las maronas de los norays con sordos crujidos.

Frente a la salida/entrada del puerto, el tráfico detenido, molesto, gusanera de hojalata cargada de nervios y ruidosa, pretende avanzar a golpes de bocina.Todo se queda atrás cuando las calles del centro me acogen con su silencio vacío. De momento, ningun trabajo para comenzar, todo acumulado al final. Cuando consigo poner fin a la jornada, las piernas recuperan alegres la vuelta apresurada. Por el parque, parejas, turistas, algunas ramas caídas por el viento.

Mientras escribo, la noche muestra su sonrisa. Una luna desaparecida, pero las estrellas la esperan. El viento se empeña inútil en llevárselas sin conseguirlo. En silencio, la mar se va adormeciendo y sueña.




18 Abril 2008
© Acuario 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

*


Cuando el dia inicia su luminosa arquitectura, las noticias desde la pequeña radio siguen acompañando mi sueño. Con el transistor bajo la almohada no consigo seguir ni dos minutos despierto, el run run o el bla bla, me llevan de nuevo a conciliar el sueño inadvertidamente siempre. Pero sin más dilación, me levanto, enciendo el ordenador, me sirvo un poco de leche con algo para desayunar. A veces me entretengo leyendo la prensa mientras escribo, y entonces ahora sí, escucho la crónica radiofónica, pero solo por encima, si no hay sucesos importantes, la voz del locutor no enfatiza con determinación su discurso.

Hasta aquí llegué ayer escribiendo, una zancadilla en forma de llamada telefónica me ocupó el tiempo que había dispuesto para hacerlo.

¿ Como ha sido el día ? Pues la Pitufita diría que estupendo, con dos sardinas de regalo, que como sé que le gustan, al volver de la compra le he dejado. Les quito las cabezas, le dejo dos medias sardinas, dos generosas colas, que son las partes que mejor come, y las otras mitades Vicky las devora, cabeza incluida, salvaje que es.

En la lejanía deslumbrante de la mañana, en el mar, una bandada de velas latinas, pequeñas y blancas, manifiestan la presencia de una carrera de balandros. La playa se anima, hay ya cierto numero de bañistas, o mejor quizá decir que lo intentan, tras tomar el sol generoso y cálido.

Al levantarme de la siesta, un poco de té que concluye por despertarme y un paseo con King. La lectura de las memorias de Godoy que se extienden en narraciones sobre la Luisiana, y las tierras del Mississipi.

Y tras poco más, la noche hace su presencia, solitaria esta vez, sin saber que hacer con su tiempo. Ha dejado a las estrellas mirando por encima de las sombras, sobre la mar cadenciosa, brillando en el cielo nocturno de la ciudad animándose. Pero ella se queda adormecida acaso, enmudecida, ausente, esta vez y por hoy, sin palabras.




4 Abril 2008
© Acuario 2009

jueves, 1 de octubre de 2009

METAMORFOSIS DEL TIEMPO


OCTUBRE 1 Jueves

La mañana me propone un reto hoy. Intentar describirla. Pues si he de aventurarme, comienzo.

El cielo limpio, sin una nube, el horizonte sobre el mar, debido a la humedad del aire sobre él, se colorea de una inmensa extensión naranja. El sol aún no se ha asomado sobre la línea del horizonte.

Comenzando en el mismo horizonte anaranjado y ascendiendo desde él, se pueden ver dos triángulos estrechos y azules, invertidos, que se abren, que se proyectan y expanden hacia arriba del horizonte. Deduzco que hay dos pequeñas nubes sin verse bajo el horizonte, tapando tras ellas la luz del sol, que también está él aún sin verse, sin salir, bajo la línea de las aguas. Las nubes han conseguido tapando la luz del sol que éste no logre pintar de naranja la humedad del aire tras ellas en sus "sombras". Las nubes proyectan dos estrechos y triangulares espacios sin luz solar directa sobre el húmedo aire en ellos, sin luz que coloree de naranja esas estrechas y triangulares ventanas. Y así a través de ellas solo se ve el azul de la atmósfera más alta.

Los cada vez más numerosos mirlos parecen comentar vivamente entre ellos con múltiples y variados silbos lo inusual del fenómeno. Son mirlos que hablan en el lenguaje de los Gomeros.

Claro está, busco hacer una foto de la amanecida y creo haberlo conseguido. Tras tomar un café pongo en marcha la mañana arrolladora de luz, rebosante de luminosidad. Las obras en las calles adyacentes obligan a hacer senderismo alpino, carrera de obstáculos urbanos para los viandantes que intentan llegar a su destino. La arena y la playa abierta a la clara diafanidad sin limites son lugares mas acogedores y menos agresivos para el caminante.

Al volver, una estameña ligera, un escaso velo de nubes cubre el cielo y dulcifica la luz del sol. Los centelleantes reflejos del sol en las aguas son ahora más accesibles a la observación minuciosa y reiterada. Los barcos parecen flotar en líquida y plateada lava.

El mediodía tiene una latencia llena de suave delectación cálida, como la brisa es escasa y llega desde tierra, el calor vibra de nuevo entre las cansadas manos del tiempo. Las palmeras se duermen en tranquila siesta.

Cuando termino mis hoy algo más complicadas tareas, sobre la ciudad las nubes insisten en su sueño inacabable de llegar a algún sitio. El tráfico urbano sí parece saber llegar a su destino, pero sin la suave elegancia reposada del cielo infinito.

Cuando la luna llega, dueña hoy de todo el firmamento a esta hora ya vacío, solo el azul tembloroso y lleno de sombra la recibe.

Y también los mirlos, que insisten en contarle con su lenguaje de silbidos el desacostumbrado cromatismo que vieron al comienzo del día.




© Acuario 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

*


Sin ninguna timidez, la luz arrebatadora de la mañana se entrega resueltamente desde el primer momento del día. En el horizonte, ni una nube, sólo el cielo contemplando la triunfante claridad, la invencible fuerza del sol naciente. Ante él, las palmeras ceden sus ultimas sombras y el mar en la orilla comienza a ganar color, perfiles, resolución, audacia.

Hoy con las fuerzas físicas recuperadas, la noche y el descanso han sido eficaces, el paseo se hace sin reticencias. La mañana lo inunda todo en un piélago iluminado, en una dimensión de irreal presencia, en un camino desbordado de resplandor. Una relativa soledad, escasas personas en la playa, algunos corredores incapaces de detenerse. En la distancia veo a la puerta de su refugio a Piratilla. Hoy le toca gragea, una a la semana, para evitar que tenga celo y se escape buscándose problemas reproductivos. Panza arriba entre las hierbas , jugamos un rato alegremente, se deja tocar la barriga mientras te mordisquea la mano ella a su vez, como un simulacro de lucha entre los dos. Se llena bien de arena pero le paso un cepillo de puas flexibles, que le sacan el pelo caído, y que la adecenta un poco. El negro pelaje del lomo le brilla al sol.

En el camino al trabajo: el puerto, lleno de resplandeciente soledad, de radiantes y quietas aguas. En un rincón de los muelles, un grupo de soldados maniobran una media docena de tanques, bajándolos desde varios camiones articulados que los transportan. Bajo tanta inmensidad de luz cegadora todo parece ficticio, inexistente, quimérico.

Cuando la tarde va cediendo poco a poco su lugar a la noche, el horizonte enloquece con un ensueño violeta y el mar se hace plata líquida con destellos rosados, mientras un esquivo mirlo silba y señala su escondida presencia desde algún lugar, en alguna rama. Cuando aparecen las primeras estrellas, la noche ha dejado un velo de leve oscuridad en un cielo en retroceso. Pero la inmensa e infinita negrura va acudiendo, elevando su vuelo, soñando caminos imposibles y fantásticos que se abren al paso de una noche única y etérea.



3 Abril 2008
© Acuario 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

*


Como últimamente anda buscándole guerra el gatazo de Lost al pobre Susanito, éste se pasa el día casi entero subido a una yuca enorme, de la que baja cuando se le llama para comer. Se sabe que está ahí por el ruido de hojarasca seca que precede a su aparición ágil y saltarina, contento de que se le traiga comida de vez en cuando. Pitufa la gata viejita y yo hemos venido a buscarle, es ya casi de noche, iniciándose apenas. Hace un molesto ventarrón, que agita las olas nerviosas en la playa en sombras.

Durante el día, cálida mañana al comienzo, después de acudir a su cita matutina, no nos hemos visto, cada mochuelo en su olivo, como se dice de broma. Pero ahora, tras un descanso y media siesta, escuchando la radio e intentando leer algo antes de acabar durmiéndome, damos una vuelta a la hora que más les gusta, la inicial de la noche, cazadores nocturnos que son.

Nos vamos al abandonado jardín en el que nació Pitufa, lleno de hierbas crecidas por todos lados, tras una desvencijada reja oxidada, que no impide el paso a la gata no obstante. Le encanta se le hable, que se le digan cosas, cualquier cosa, a las que a veces responde a su vez con un maullidito de asentimiento. Se mete a olisquear todo, cualquier ramita, esquina, rincón. Tengo la impresión de que sabe quién ha estado por allí, solo el roce a su paso ha dejado las suficienes huellas de olor para ella detectar la presencia de conocidos o desconocidos visitantes ocultos.

Ha sido un excelente día, y cuando termino el trabajo, la tarde, espléndida, me devuelve a la animada actividad de mi habitual paseo. Cuando paso de vuelta otra vez cerca del jardín con los gorrioncillos, éstos vivaquean todavía alegres y saltarines, entre los arbustos y las ramas, acabando casi por completo la incrementada cantidad de pan que les dejé. Alimento que recojo para ellos gracias a los chiringuitos de la playa, de nuevo en actividad, que dejan las sacas de pan del dia anterior amontonadas a la espera de su recogida por el servicio de limpieza. Pues antes de que éste las retire, paso yo, y me llevo algunos panes intactos, algo duros, pero excelentes para un pajarillo con apetito y familia que atender en primavera. Troceados en miguitas, ya no queda a esta hora de la tarde apenas nada, salvo una animada y festiva bandada acabando los últimos trocitos entre gorjeos felices.

La tarde es azul, completa, limpia, intenta imitar el color del mar, pero éste poco a poco se oscurece, la presencia de la noche se anuncia con un aspecto de verde sombreado líquido sobre las aguas. Hay oleaje, las blancas líneas de las olas entre las sombrías aguas. La noche acude, llevada por el viento, cercada de sibilantes sonidos, iluminada por algunas estrellas solitarias que se encienden silenciosas. La noche me acompaña, y atenta, me escucha.




2 Abril 2008
© Acuario 2009

miércoles, 30 de septiembre de 2009

METAMORFOSIS DEL TIEMPO

SEPTIEMBRE 30 Miércoles



La tormenta ha caído sorpresiva y ruidosa sobre las pobres pertenencias de la solitaria madrugada que ya se iba. La lluvia con su telegráfico mensaje de intermitente rumor de goterones me ha regalado su misterio en los espacios ocultos aún sin abrir de mis sueños. ¿ Qué deseaba decirme la lluvia ?

La calle, la playa, amanecen chorreando, caudalosas en charcos, esperando al sol entretenido en el horizonte tras unas nubes que ya se van en retirada.

A poco todo el cielo está limpio y abierto. Desciende de su carro de fuego el astro del día y pone el calor de su pié sobre las arenas silenciosas y las palmeras empapadas y húmedas. La firma de sus reflejos en los charcos lo atestigua, el sol ha venido.

Cuando me levanto, temprano, no hay nada especial en el ordenador, pasado un rato, leo un mensaje. Como mil banderas de oración al aire, como mil destellos, como mil suras... mil caminos escritos para solo transitar la respuesta por uno. Ofrendo el sello y la cifra de mi amistad a quien siempre la tuvo.

La caminata inicial del día es más bien sobrevolando el sendero. A mi lado el mar se extiende en suaves murmullos por la orilla, a la que la luz del sol regala incesantes centelleos.

Con el mediodía el agua se engalana de rios de cobaltos y oscuros azules en la distancia, y delicada turquesa iluminada y viva, alhajada con el blanco ópalo de las espumas cortejando a la playa. Hay toda una variada constelación de exuberantes nimbos, animados e inquietos, sobre las inmóviles montañas que enmarcan la bahía.

Cuando vuelvo del trabajo por la tarde, la vegetación del parque, ya seca del agua caída, luce un aspecto transformado, respira de forma diferente, gozosa.

La luna solo logra asomarse un momento en el crepúsculo, con diligencia la bóveda del firmamento se cubre de un manto nuboso que llama en silencioso clamor a la noche.

Sobre las aguas, los iluminados navíos semejan estáticos espectros nocturnos.




© Acuario 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

*


La juguetona noche se ha traído un caprichoso viento de levante, nervioso, lleno de susurros, que da empujones en las esquinas al que pasa sin precaverse. Con la ventisca la noche se ha puesto a jugar al escondite. Entre las farolas cimbreantes, bajo las palmeras que cabecean dormidas, las luces y las sombras sobre el paseo se agitan incesantes, los viandantes se arrebujan en el poco abrigo que se echaron encima.

Es la hora de rememorar una mañana que se anuncia con un sol resuelto, bajo un cielo descubierto, vacío, solitario azul pálido. El cerrajero fue puntual, trabaja rápido, ayudado de su destornillador electrico quita y pone una nueva cerradura en un santiamén. Apenas media hora más tarde de lo habitual, y ya estoy andando a la orilla de la playa, en breve, llego a divisar a la Piratilla, esperando a la puerta de su covachuela, algo impaciente y con hambre quizá. Viene a saludarme afectuosa, hecha un mullido almohadon, esponjada y feliz al verme. La saludo con una caricia y a continución corre dando saltitos, retozando contenta. Le dejo su comida a buen recaudo y con la compra termino esas primeras horas de la mañana.

Como estamos solos al mediodía, mi compañera me pide la invite a comer espetos, bueno, me digo, a eso me apunto siempre. Tras una ducha, me instalo a leer un rato, escuchando música, en la cama, y consigo dormir una pequeña canóniga. Son ya pasadas las doce largas, cuando nos instalamos bajo un cañizo, ante una mesa, en el chiringuito Tropicana, de pretencioso nombre, pero cuyos espetos si pueden presumir de nota. Un enorme tronco de encina arde lentamente, con volutas de humo azules y esporádicas, ante él, varias cañas con sardinas ensartadas, asándose sin prisa. Se añaden a ellas, una ensalada de pimientos y unas cervezas.

El mar se inunda de la luz del mediodia, la arena se caldea, la brisa juega con la humareda, el tiempo pasa sin prisa.

Por la tarde, el trabajo se hace también sin apresuramiento y al salir, la tarde está llena de claridad. La hora oficial cambiada, engaña, es realmente una hora antes.

Por el paseo del parque, escaso tráfico, algún deportista corriendo y llego ya sin darme cuenta a casa. Poco más, me preparo un té, mientras escucho a Haendel, Tamerlano.

El torbellino de levante, el temporal, sisea escondido como puede entre las nocturnas sombras.



1 Abril 2008
© Acuario 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

*


La fría madrugada aprovecha para asomar la nariz dentro de la alcoba el resquicio de la ventana entreabierta. Un viento norte la zarandea, mientras empieza a vislumbrarse la inicial claridad del día. Inoportuno y molesto el frío, se ha ganado que se le cierre la rendija, y a poco con la temperatura más templada, el sueño vuelve a ser agradable y delicioso.

No nos damos prisa hoy, seguimos modulando nuestra actividad segun el horario al que nos hemos acostumbrado durante todo el invierno, ademas tenemos pendiente a primera hora revisar la cerradura de la puerta principal que a veces se atasca, es decir, esperamos la visita del cerrajero. Ya hemos terminado el desayuno hace un rato y no ha llegado aún. Para verificar su comparecencia le llamo por teléfono, y me explica que ha tenido que acudir al mecánico con el vehículo, asi pues mañana será otro día, y mejor y más favorable, eso espero, para arreglar la puerta.

Debería haberme acordado de la baja temperatura inicial del día, sólo con la camisa es insuficiente abrigo, pero el sol en el camino caldea la playa, protegida del viento gracias a los edificios que la circundan, y andando resueltamente también el ejercicio me cobija del frío.

La ciudad se despierta, se anima, se mueve. A mi vuelta el calor ha dejado su huella, las palmeras mecidas por el viento sonríen desenvueltas, los habituales andarines del paseo disfrutan caminando con un íntimo regocijo secreto, la mañana alza el vuelo.

Continúo leyendo las memorias de Godoy, y tras ellas, una siesta ligera y benefactora acude. Sobre el mar ni una nube, es algo más del mediodia. Bajo el claroscuro de luz y sombras del parque, móvil diseño de siluetas entre las que voy andando, penumbra que se entreabre en las copas de la arboleda al soplo del violento ventarrón.

Sobre el camino juegan en incansable lucha silenciosa la paleta de grises, de blancos, de oscuros perfiles de ramas y hojas.




31 Marzo 2008
© Acuario 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

*


Cuando el día se ha desenvuelto tranquilamente, todo el tiempo lleno de suave bienestar, al ponerse ante el teclado del ordenador, pareciera como si todas las horas pasadas quisieran venir a meterse dentro del curso de las palabras según van saliendo, cada una de ellas asomando la cabeza para mirar lo que escribo, empujándose como chicuelas impacientes para reclamar cada una sobre sí la atención, alborotando a mi alrededor.

Pesa el libro de Godoy, no es un libro de bolsillo, y ante versiones tan contradictorias de su vida, no se puede tomar una opinión precisa. Como sabiamente apunta las mentiras son más creibles cuanto más escandalosas, y al haberse formado contra él tan caudalosa cantidad de enemigos, - la constante propaganda creada para denigrarle, con o sin razón - , no estoy en condiciones de inclinarme ante un lado u otro, pues la sospecha de la duda cuanto menos se ha levantado. Es sabida la máxima que afirma: calumnia que algo queda.Pues cuanto más se sabe, o más se lee, más se duda, no sere yo quien ceda a la sugestión de la letra impresa, que pareciera que todo aquello que esta escrito tiene valor no se sabe porqué.

Entre las anécdotas del día hay hasta un calambrazo que me ha dejado un dedo atontado mas de una hora ya que quiza fueran mas de 500 voltios. Como ando de vista regular, y todavia ajusto el bias de las etapas con un pequeño destornillador metálico, sin proteccion, debo haber tocado algún punto de la misma inadvertidamente, ¡¡ y vaya que sí me he dado cuenta luego al instante !! Pero nada ha pasado, aunque me propongo comprar el próximo dia laborable un destornillador perfectamente recubierto de eficaz aislante electrico. No es la primera vez que me pasa, aunque esta es la última. Los voltios que se queden en su cablecito quietos, y no me den sustos, que uno ya ve cada día menos, y no es cuestión de ver las estrellas a las tres de la tarde.

Pues así sin más que hacer, leyendo, degustando la cálida musicalidad de la etapa ya ajustada, el descanso se ha hecho una tarea totalmente grata y necesaria. Mientras tanto, mi compañera ha aprovechado para escaparse a los grandes almacenes, y comprarse trapitos, y un bolsazo enorme, siempre los compra inmensos, como para meter dentro diez kilos de papas. Vuelve feliz y contenta, en los mismos servicios se ha metido para ponerse la ropa que se ha comprado, asi es de impaciente.

Ya va volviendo el calor, y la noche esta aquí, agradable. Su temperatura invita a salir a pasear, sentarse al fresco, rememorar el día, ....abrir la mente a los infinitos caminos de los sueños.




29 Marzo 2008
© Acuario 2009

martes, 29 de septiembre de 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

*


Es facil dejar nacer al día, el anuncio del sol llega pronto a su esplendor inevitable y deseado, y llevado de la acumulada facilidad en forma de costumbre, me dispongo a bajar los toldos, y favorecer el curso del sueño hasta mejor hora de la mañana, no obstante, aprovecho para encender la radio y dejarla contar y comentar lo que dicen que es la realidad, las noticias del nuevo día.

Entretanto muesli esta vez con leche desnatada, además de un poco de comida, pero para Aurorita, la tortuga, que ya está despierta tomando el sol. Y media hora más de duermevela, teoricamente escuchando también la radio, esta vez con un pequeño transistor bajo la almohada, pero que nunca oigo despierto más allá de los instantes iniciales, tras los cuales seguidamente cojo otra vez el sueño por breve tiempo.

Ha llegado finalmente la hora definitiva de levantarse, un café que a veces tomo, y los pasos se desenvuelven sin reticencias, decididos. Camino por la playa, bajo la luz cegadora y estimulante, sobrecogedora, maravillosa, inaudita y espléndida.

Piratilla viene a mi encuentro cuando me ve, alzando su rabito en señal de reconocimiento, alegremente se desayuna, y la dejo sesteando ya a la sombra, protegida en su escondrijo.
A primera hora, las compras se hacen sin aglomeraciones, el mercado está escaso de clientes, y se necesita relativamente poco tiempo.

Tras el almuerzo, una escasa siesta, y me dispongo a despertarme del todo, viendo a Carlos Arguiñano es su particular mundo de recetas y pseudoideas, pero es un hombre feliz dentro de sus ocurrencias, y algunas veces se encuentran cosas curiosas y fáciles de hacer en sus programas.

Hace viento de poniente, en la rada del puerto las aguas tiemblan apenas, un leve movimiento que riza en dibujos mínimos el verde intenso, cristal bajo el que los peces sueñan y pasean. Vuelvo a ver el pequeño velero, de bandera blanca y roja, polaca, con matricula de Danzing, - Gdansk en su lengua -, en popa.

La soledad sobre los muelles se hace más inmensa bajo la arrolladora claridad de la tarde. Cuando llego a la plazuela, con el jardincillo, el azahar hace tiempo cesó de florecer, pero los gorriones impacientes se remueven entre las ramas de los arboles. Ya no esperan casi. LLegara el día que ni aguardaran que les ponga sus migajas de pan.

Cuando termino el trabajo la luz de la tarde se desenvuelve más liviana, más acogedora y abordable. Por el camino de vuelta, veo a los plátanos de indias ya en plena frondosidad, la primavera les ha devuelto un completo aspecto de verdor.

Y así entre poco más, se hace de noche. Silenciosa y humilde, serena y agradable, aún sin luna, sólo alguna estrella acompaña su tranquila y mayestática soledad. Entre ella y yo ha nacido una amistad discreta y cómplice.




28 Marzo 2008
© Acuario 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

*


En las manos de mi teclado dejo a la noche, para que ella, siempre sobreabundante de ideas, vaya trazando el surco, eligiendo el rumbo, instalando el preciso adjetivo, iluminando con imágenes el curso ideativo. Confiado a su impulso, le muestro el comienzo del día, con un sol abriendose camino entre nubes, de crema y gris pintadas. Le enseño la calle, con peatones que apresurados caminan, con dos gatos acurrucados que al verme empiezan a maullarme a duo, cada uno a su personal estilo, mientras el perro, King, olisquea la hierba, las plantas de los parterres, y acecha mi descuido para comerse lo que les ofrezco a los felinos.

Como la noche es paciente, atenta, mi relato le obliga a acompañarme a mis primeras gestiones bancarias, el barrio a esa hora despierta poco a poco, en los bares el desayuno es un revoltijo alegre y ruidoso de platos y conversaciones. A mi vuelta, reanudo otras ocupaciones, la compra diaria, con la inestimable obligación de pasar por la playa, a ver como el mar bosteza sobre la orilla rumorosa, rebosante de luz en las primeras horas del dia. Las palmeras silenciosas todavía descansan.

Más papeles, facturas que pago en la conserjería de mi edificio, y dedico a mi tortuga un poco de atención, algo de alimento y cambio de agua.

La tarde, iniciada bajo un intenso viento norte, mientras camino bajo la sonora arboleda del parque, mecida al paso del aire que juega con algunas hojas festivo y caprichosamente. Cuando le muestro a mi amiga la noche, en mi relato, la bandada de gorriones ladronzuelos que esperan a esas horas, en mi vespertino caminar, sus migas de pan, una sonrisa feliz se ilumina en su acogedora sombra.


Me vuelvo andando acabado el trabajo por el centro de la ciudad con las calles rebosando gentes, con adolescentes estrenando juventud y sueños.

Y la tarde finaliza.

Cuando llego a casa. La noche me sugiere no tocar nada, me dice deje así mis palabras. Ella es sabia, pienso cuando pongo punto final ahora.





27 Marzo 2008
© Acuario 2009

lunes, 28 de septiembre de 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

*


Hoy he retardado un poco mi salida matinal, esperando se haga un café que me anime un poco. En la calle, sol a raudales, y dedicados a tomarlo, mis vecinos amigos gatos. Se aprecia que el verano se acerca, la luz es avasalladora, desmedida, domina plenamente la mañana, y gracias al viento norte, aún intenso, el calor se aminora algo para los que como yo se entregan al placer del ejercicio de andar.

Cuando se pone uno a recaudo del sol, en el supermercado, se experimenta cierto alivio, uno se entretiene quizá algo más, disfrutando la mitigada temperatura del recinto. Y la vuelta se hace bajo una luminosa, espléndida bóveda celeste vacía de nubes, centelleante y azul en el único y abierto cielo.

Ajetreo que continúa, gestiones bancarias, y recepción por fin de cuatro exquisitas válvulas, cuyos codigos delatan su procedencia danesa, triangulo (equilatero) m K 6 A. Tengo que medirlas, pero será me digo por la tarde, tranquilamente. Un poco de reposo, y como he invitado a pizza, me acerco al restaurante italiano de la esquina. El maestro a cargo de su elaboracion y horneado, en hogar de leña, es marroquí, trata a todos siempre con simpatía, invitándome a una cerveza, y unas olivas, que son de su tierra segun me afirma, y realmente bien aliñadas. Se gana espléndidamente la propina que le dejo siempre, es un hombre amable.

Siempre hay alguien que te para en el camino, en esta ocasión es un vecino, que tiene la habilidad de ser tartajoso hablando, y que además es muy reiterativo . Invariablemente y por no cambiar, tiene también hoy alguna pregunta que hacerme. Pero consigo zafarme un poco, no voy a terminar con la pizza, que llevo en la mano, fría. El sabe que es un poco latoso y hasta lo reconoce coloquialmente, pero se le acepta todo, siempre que se pueda y se disponga de tiempo. Me deja irme sin demasiado esfuerzo por mi parte.

Por la tarde a la salida del trabajo, como me han encargado algunas cosas en esas tiendas del todo a cien, unas hojas artificiales para decoracion, pues me hago con ellas y termino llevandome también una sombrilla, a rayas amarillas y azules. A esa hora el parque se hace agradable, con el crepùsculo la luz se templa, la vegetación parece encontrar un respiro, un espacio de distensión que precede a la noche.

Y tras un día de implacable fuerza y sol, la suave noche es ligera, alegre, acogedora, amable. Cercana a la amistad, abierta a la confidencia, entregada al encuentro.
Una noche dichosa y amiga.




26 Marzo 2008
© Acuario 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

*


Desde la noche, cuando a su inicio escribo, todo se puede reconsiderar pausadamente. Las horas del día, han dejado en la memoria su huella, distraidamente desde su tiempo calmo, sin apenas tensión, sin lucha, fluidas, como seda líquida flameando en el recuerdo. Cuando en mi juventud proyectaba un esquema de futuro, apuntaba a más altura, pero en este eon que construye y articula mi tiempo, gota a gota el infinito se deshace y resuelve en silenciosa sonrisa.

Lo cual no deja de sorprenderme, el pequeño mundo de afanes diarios, ( y felices ), la cotidianeidad desocupada de problemas, el tranquilo discurrir de las horas, situado entre percepciones distintas y distantes, entretenido en cada uno de los matices que conforman las relaciones humanas, son mil y un destellos de ese incesante rayo que es la realidad. Y tal como acude a mí, con medida en sus límites, colosal en su dimensión interna, con el tiempo contado, e ilimitada en su sentida emoción secreta.

Y asi una jornada más acaba, han concluido las pequeñas tareas, no hay otra cosa que acudir a uno mismo. ¿Volveré a articular preguntas, esquemas, palabras, direcciones, sentidos? Infiero más tropiezos para la arquitectura descabellada de una mente llena de razones, apoyada en silogismos cargados de duda. Prefiero continuar mi camino, desembarazado de mí mismo, lleno de luminoso vacío, bajo mi abierta apariencia que no oculto, llevando mis pasos hacia un silencio que todo lo explica.

Hace tiempo, mucho, supe que, sólo el que nos lleva al corazón, no hay otro camino.




25 Marzo 2008
© Acuario 2009




domingo, 27 de septiembre de 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

*


Con el firmamento intacto, recién creado, comienza el día. Un cielo abrasándose sobre el campo de azul rotundo del mar, pedestal donde se afirma súbito el sol naciente, que dibuja con líquido oro sus aledaños, el agua y el alabastrino aire sorprendido a su paso. El frio de la mañana se hace cristal. El viento norte se esconde tras las esquinas sin conseguirlo.

La calle se mueve, acompaña el paso hoy lunes, rápido, de los peatones buscando la parada de su autobús. Y corre con los vehículos que intentan eludir los semafóros. Su rota soledad se llena de niños que juegan, esperando que no llegue su transporte escolar. Los pájaros se desentienden, gorjean, vuelan, alguna cotorrita grita chillona y feliz buscando dátiles en las palmeras llenas de luz

El camino matinal me acompaña, el ejercicio de pasear me distrae, me estimula agradablemente. Uno de los mejores momentos de la jornada habitual, que inicio siempre con alegre satisfacción. A la vuelta, el astro solar, ha transmutado en reverberante azogue las aguas sin olas, plateadas y destellantes. Sobre ellas, los buques en la lejanía flotan, - ¿o levitan? -, sumidos en una irrealidad sorprendente.

En la orilla enmudecida sin oleaje el silencio calla

Hoy la actividad recuperada me permite un hueco para un rato de lectura, tras el almuerzo. Pero con brevedad el sueño acude y cedo al descanso que me ofrenda. Cuando reanudo mis ocupaciones, enfilo mis pasos bajo una bóveda azul índigo, transparente, no hay una nube ni apenas se logra recordar como eran.

Mis pequeños gorriones saben que he llegado, esperan sus miguitas, que atacan jubilosos e inclementes. El jardincillo se llena de animados vuelos y alborozados trinos. El trabajo se hace con facilidad, aunque me ocupa completamente la tarde. Cuando salgo, la tarde está llena de luminoso vigor aún. Las plantas en el parque muestran gracias a las lluvias caidas recientemente un mágico aspecto lleno de vida.

Un sobre en el estanco, un franqueo interurbano, y el buzón próximo. Y mi carta corre, aunque ser recogida aún espera.

Y aquí tenemos de nuevo, una noche más. LLena de luz y de vida. Las sombras se han hecho llamas ocultas, todo el manto de estrellas palpita esperando animosamente la llegada de la luna. Quizá está entretenida peinándose, y por eso todavía no llega.

La noche se impacienta, no sabe que decirse, pero finalmente con calma, se sienta en la playa, buscando en el silencio húmedo de la orilla alguna concha en la arena, aguardando a la luna.



24 Marzo 2008
© Acuario 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

*


Frío viento norte, pero a su arrollador paso victorioso la mañana es un puro y evanescente cristal. No hay en el mar sino un trémulo azul, que desplaza de un lado a otro su cambiante apariencia, su vivaz centelleo bajo el sol inicial deseado y creciente.

Cuando salgo, algunos escasos peatones, detenidos en su paso, casi inmóviles bajo el cálido abrazo solar. Hay que evitar las embestidas del aire cuando asoma por las calles abiertas en su camino. Con la oportuna protección de los edificios, en la soleada acera, encuentro el lugar idóneo para instalar mi observación diaria. Empero, con el transcurrir del día, va cediendo un tanto la abierta amenaza térmica del desangelado torbellino septentrional.

En la playa, un redivivo invierno. No obstante Piratilla, feliz, asoma su cabeza a la puerta de su escondrijo, protegida y caldeada gracias a la creciente claridad que se hace abundante regalo con generosidad animosa. Continuo arreglando un poco el interior, limpiando y ordenando los cuencos de comida y agua, mientras la gata se extiende panza arriba gozosa al sol. Ronronea con las caricias que le hago al despedirme de ella.

Hay que comprar pan y agua, no hay problema, la tiendecilla de al lado esta abierta. Provisto ya de ambas cosas, subo finalmente a casa, y decido tomar la mañana pausadamente para la lectura. Que el sueño termina por cerrarme el libro, es un hecho que constato al despertarme, pasado el mediodía. Tras un almuerzo a la deriva, un poco de cualquier cosa, me instalo ante las noticias, ante las imagenes de la nieve caída en media España, en esta cambiante primavera, primero anticipada y hoy invernal.

No perdono una buena siesta, hoy tengo que acostarme algo tarde, a la caza de dos buenas piezas en ebay, que para hacerse con ellas hay que actuar en los últimos momentos de la puja. Tras el descanso, como en radio clásica no ofrecen nada apetecible, cedo el protagonismo a la musica de camara de Brahms. La ternura y suavidad de su escritura, ensoñadora, amable, ligera, me acompaña mientras recupero la lectura interrumpida.

Con un paseo luego, cierro la tarde, todavia la noche esta ausente, pero me apetece rodearme de la comodidad y el calor del hogar. Cuando vuelvo la vista, escribiendo, la impresionante mirada fija, roja, abrasadora de la luna, desciende sobre el mar buscando su largo y trémulo camino. Envuelta en su magia y su silencio, se asoma recogida y ensimismada. La noche antes abstraída, se vuelve con su presencia, profunda y filósofa. Una silenciosa meditación las envuelve a las dos, la noche y la luna, en ilusionada, estremecida, y abierta esperanza.



23 Marzo 2008
© Acuario 2009

sábado, 26 de septiembre de 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

*


En la lentitud de la mañana, en las horas alargadas, pausadas, flemáticas se esconde la felicidad. Imperceptible a primera vista, pero oculta sin demasiado olvido, aparece sonriente desde que el amanecer abrasa de encendidos reflejos las aguas, las nubes, y comienza, tibiamente, poco a poco, a iluminar la vacía soledad de la calle, las desenfadadas palmeras, donde se esconden los mirlos silbándose unos a otros.

En el camino, mis pasos me llevan. Hoy sin esfuerzo, el descanso de estos días me ha devuelto renovadas fuerzas. Hay viento de tierra, el mar es una lámina temblorosa de reflejos vivos, de luminarias mínimas que centellean bajo el sol desenvuelto y cálido. Y hay sorpresas, zafarrancho de limpieza, retirada de muebles, sacudida de alfombras, fregado, barrido, aspirado, lavado de cristales, dos o tres horas en las que se me requiere la colaboracion incesante, a la que me brindo, y que además es imprescindible para limpiar sitios elevados. La luminosa mañana se hace batalla y catarsis higiénica.

Como el almuerzo no se ha preparado, se pide comida china, que a todos nos gusta.Y la tarde, con las noticias del tiempo en la tele, nos muestra de nuevo la imagen de la nieve sobre media España.

Con la siesta, reparamos energías. Prolongada, completa, perfecta. La lectura y la musica entretienen ese ocio desocupado que tanto apetece a esta hora mediado el atardecer. Una salida a la calle, un paseo ligero, que aprovecho para dejar algo a los gatos atentos a mi llamada. Pareciera que saben cuando les voy a silbar. Y lentamente las nubes, empiezan a cubrir el cielo de distintos grises. Revueltas, animadas, amenazadoras de lluvia. Que se inicia luego parsimoniosamente.

LLega la noche y la luna busca un hueco entre la nubosidad creciente para mirar lo que escribo. Detrás mía, intenta asomarse, y en cuanto lo consigue, se pone de puntillas. Y así llego yo a ver su cara blanca, su luz sabia y callada.

La noche decide darse una vuelta, coge su paraguas de sombras, y aprovecha la tranquilidad del paseo, para caminar un rato, a su aire, sin rumbo, sin prisa.



22 Marzo 2008
© Acuario 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

*


Con luminosa y resuelta claridad, el día inicia su recorrido. Pese a ello, el aire es fresco a primeras horas de la mañana, aunque no hay viento. Tras la abundante precipitación caída ayer, la tromba sobre los cauces y torrenteras ha arrojado al mar cañas, troncos, ramas, que ahora sumidos en triste aglomeración descansan como revoltijo caprichoso, en la playa, sobre la arena en la orilla

En este comienzo matinal el sol es agradable. La población callejera felina disfruta cálidamente tendida en la hierba mientras me espera. En la calle vacía pero llena de sol paseamos King y yo, buscando los lugares más recogidos y tibios, los parterres más soleados. Un cafe caliente cuando vuelvo me anima y me resuelve a continuar caminando un rato más seguido aún.

Piratilla está de nuevo en su escondrijo, pero éste hay que limpiarlo un poco de las hojas que la corriente del canalón ha llenado con la tormenta pasada. Incluso el agua se ha llevado uno de los cuencos, el de la comida, pero rehago un poco el desorden encontrado en breves momentos. Le doy un cepillado con un cepillo flexible que encontré en la arena y que escondo entre las piedras, el pelo que así le saco pasándoselo son bolas enormes que vuelan al aire marino


Acabo la biografía de Fernando VII, y reviso la de Godoy, en la hora de la siesta, que tardo en conciliar pero la música termina por entregarme al sueño reparador.

Cuando despierto, una vuelta a la última luz de la tarde, todavía ligeramente caldeada, pero que con parsimonia va cediendo su lugar a la noche incipiente. La luna se asoma por el este, remontando apenas el horizonte. Sobre la línea del mar, muestra su cara cobriza, enrojecida, sanguina. Ha venido antes que las estrellas, sólo las luces de la costa y algunas en el agua la circundan.

A la luna, como la noche todavía no ha llegado, únicamente la soledad le acompaña.



21 Marzo 2008
© Acuario 2009

viernes, 25 de septiembre de 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

*



Desde las siete de la mañana se siente llover, el rumor acompasado y tenue de las gotas de agua es la primera presencia del nuevo día. Cuando salgo a la calle, encuentro a Pitufa acurrucada y protegida del tiempo bajo un extenso alero del edificio, y mientras come lo que le ofrezco, busco dando unos silbidos a Susanito. Tarda en aparecer, como siempre maullando intensamente y buscándome a su vez, pero viene hecho una sopa, a saber donde andaba. Lo dejo en lugar resguardado, frente a una buena ración de comida que espero sirva para calentarle un poco. Este gato es un poco despistado.

El aire fresco y húmedo de la mañana, en la calle vacía y solitaria, es un auténtico regalo. Bajo la abundante precipitación acuosa, las palmeras parecen respirar a su vez agradecidas y felices. El cielo cubierto es un moviente escenario de grises nubes revueltas. En la playa, las gaviotas se han adueñado de su soledad, una bandada en la arena permanece soportando el aguacero sin inmutarse. Se disponen cuidadosamente manteniendo entre ellas la suficiente distancia para evitar un picotazo de sus vecinas. Tienen entre ellas pocas reverencias.

Cuando vuelvo a casa, tras tomar un apetecible café, comienzan los rayos a dibujar sus erráticas amenazas sobre la playa, los truenos retumban incesantes, y el aguacero se convierte en toda una tromba con granizo incluido, que en pocos instantes blanquea extensamente la superficie de la arena. Sobre las ventanas se escucha el golpeteo de los menudos hielos que rebotan de un lado a otro.

Tengo que esperar un buen rato a que amaine, lo que hago leyendo la prensa en el ordenador, y cuando escampa un poco, me voy dando un paseo a dejarle algo de comida a Piratilla.La busco en su canalón cegado y seco, su refugio de lluvia. Pero asustada por los truenos, tarda en salir un buen rato pese a mis silbidos. No obstante agradece lo que le llevo, con buen apetito. Apenas hay nadie en una playa que aún tiene paños de granizo sin derretirse sobre la arena. Los muchachos de los servicios socorristas se refugian como pueden bajo una cornisa, la bandera amarilla que pide precaucion a los bañistas ondea delante suya, mojada, triste, inútil, nadie se baña.

Tras una siesta, la tarde concurre algo más seca, pero nublada. Poco a poco se va despejando, dejando mirar a la luna, que asoma su cara redonda y curiosa entre algunos retazos de nubes que apenas la velan. Con ella la noche acude, algo empujada por un viento de levante, fresco y desapacible. Desde la casa, ante una buena taza de té, veo como las sombras se adueñan de la calle y del mar con un oleaje incipiente, y del horizonte que desaparece, sólo delimitado por el reflejo de la pálida claridad de la luna sobre las aguas.

La noche siente algo de frío y se arrebuja como puede protegida del viento tras los edificios, busca la luz amarilla y silenciosa de las farolas de las calles que se esconden del mar. Los curiosos gatos ocultos bajo los coches la miran con sus ojos centelleantes, mientras pasea calmosa y solitaria, señoreando los desiertos pasadizos y callejones.



20 Marzo 2008
© Acuario 2009

AEROSTASIA DEL TIEMPO

*


Cuando la lluvia comienza a caer a media tarde, sin prisa, me encuentro en la calle silenciosa y vacia. No hay viento, el fuerte poniente de esta mañana ha cedido. Pronto asciende con las primeras gotas el efluvio tibio y fragante de la tierra mojada. La vegetación agradecida, feliz, calladamente disfruta de la llovizna suave y cálida.

Ha sido un día movido, de principio a fin, ya desde las primeras horas el sol comienza a ser intenso y obliga a bajar los toldos. Tras el desayuno me ocupo en bajar al perro y darle un ligero paseo, recibiendo de paso los saludos y maullidos de los felinos que ya están tomando el sol alegremente.

El mediodía nos ofrece la sorpresa de una demostración de aterrizaje de paracaidistas en la playa. Un servicio de megafonía va dando las explicaciones pertinentes de las maniobras de aproximacion, pese a las dificultades encontradas por la fuerza del aire en ese momento, un fuerte poniente, que dificulta el acertar en el reducido espacio marcado en la arena. A pesar de ello, el coronel y uno de sus hombres consiguen alcanzar exitosamente el reto propuesto. Aunque los demás no lo logran, ninguno cae en el agua, la gente aglomerada aplaude. La tropa formada a golpe de tambor y cornetín desfila luego por el paseo maritimo..

La tarde me regala una siesta reparadora, larga, benefactora y feliz.

Y con el final del día, nos encontramos de nuevo la noche y yo. Tras la lluvia, fresca, pero estimulante con el aire nuevo y limpio, queda una húmeda noche. En sus manos amigas las palabras parecen nacer más precisas.

Amiga noche en la que los perfiles de su ensueño , el pulso de sus caminos, son espacios sosegados y en calma, infinito afectuoso y tierno.




19 Marzo 2008
© Acuario 2009